
Desde 2021, el proyecto de viviendas protegidas en Los Palmerales de Elche ha estado en pausa, atravesando cinco años de trámites y varias legislaturas. Aunque el diseño de 'Tartán' ya fue presentado en 2023 y la constructora Albaluz Desarrollos Urbanos fue adjudicataria hace casi año y medio, el inicio de las obras sigue pendiente. El último paso clave ha sido la finalización de la exposición pública del Estudio de Integración Paisajística (EIP), un requisito obligatorio por estar en una zona de amortiguamiento del palmeral, declarado Bien de Interés Cultural por la Unesco. Este documento, que ahora ha concluido su trámite, fue evaluado favorablemente por la Junta Gestora del Palmeral en junio, lo que permite avanzar hacia la solicitud formal de licencia de obra. El proyecto, diseñado por los arquitectos Arturo Gotor Carrilero, Arturo Gotor Pérez, Antonio Ruiz de la Rosa y Ramón Ruiz de la Rosa, se estructura en dos bloques de tres cuerpos cuadrados cada uno, organizados al tresbolillo para crear plazas intermedias y actuar como colchón entre la ciudad y el patrimonio natural. La disposición permite una transición visual suave hacia el Palmeral, con una calle peatonal central que conecta la calle Eucaliptus con el Huerto de la Coronela. En la planta baja, se prevén soportales abiertos y retiros obligatorios para aligerar el impacto visual y ampliar el espacio peatonal. La edificabilidad se concentra en las cuatro plantas superiores, elevando el conjunto hasta una altura armoniosa con el Juzgado de la zona. Las fachadas usarán persianas 'alicantinas' en tono madera, una elección pensada para integrarse naturalmente con el entorno. Además, se incluirán placas fotovoltaicas en la cubierta para autoconsumo y cerramientos de barrotes metálicos con alta transparencia para que los jardines privados se fundan con el entorno público. A pesar del avance, el proceso ha sido largo: primero se retrasó por cambios en la financiación hacia fondos europeos Next Generation, y luego por recursos al pliego de condiciones. Ahora, solo falta la licencia, tras lo cual se convocará el concurso para elegir a los futuros inquilinos, que se celebrará en la siguiente legislatura. El debate sobre si la Ley del Palmeral es un freno al desarrollo sigue abierto, con el alcalde Pablo Ruz abogando por su reforma, mientras que grupos como Volem Palmerar critican que los proyectos se plantean siempre en zonas protegidas, donde los órganos de gestión son poco activos. El suelo, clasificado como urbano aislado en el PGOU de Elche, permite la edificación, pero las exigencias del entorno Unesco han endurecido los protocolos. El proyecto, que contempla once viviendas para la Generalitat mediante permuta, representa un intento de movilizar suelo público para la vivienda asequible, pero su lento avance pone en evidencia los desafíos de construir en zonas de alto valor patrimonial.