La dana Adam se aleja de la Comunitat Valenciana después de causar tres muertes y obligar a evacuar a más de 2.000 personas, con la Safor y la Marina Alta como principales zonas afectadas. La lluvia torrencial ha remitido este martes, pero la emergencia no termina con el cambio de tiempo: siguen las revisiones de viviendas, caminos, centros públicos y explotaciones agrícolas antes de que pueda regresar toda la población desplazada.
El balance difundido por la Guardia Civil al cierre del lunes contabiliza 2.141 evacuados y 496 rescates, 423 en la provincia de Valencia y 73 en la de Alicante. La Unidad Militar de Emergencias evacuó además a unas 200 personas. Son cifras provisionales de distintos operativos y pueden cambiar a medida que se cierren las actuaciones.
Dos de las víctimas mortales se localizaron en Oliva y la tercera en Sagunt. En Oliva, donde el agua dejó barrios y campings aislados, alrededor de 600 personas fueron atendidas en el centro polivalente y unas 400 pasaron allí la noche. La Guardia Civil mantenía 1.343 efectivos desplegados en la Comunitat para rescates, seguridad y apertura de infraestructuras.
El agua bajó, pero no todos pudieron volver
El levantamiento de los confinamientos en más de un centenar de municipios marcó el paso de la fase de protección inmediata a la evaluación de daños. La mejoría, sin embargo, no equivale a normalidad. En la Marina Alta persistían viales cerrados, árboles inestables y desperfectos en instalaciones municipales. Els Poblets y El Verger mantuvieron suspendidas este martes las clases en los centros afectados, mientras Dénia y Xàbia retomaron la actividad tras revisar edificios y accesos.
La intensidad del episodio explica que la recuperación sea desigual. Aemet registró el lunes 465,2 litros por metro cuadrado en Pego, 410 en Oliva y 371 en Miramar. El Ministerio del Interior había advertido antes del temporal de acumulados locales de 150 a 300 litros durante el episodio y de crecidas repentinas en ramblas y barrancos, especialmente con el suelo ya saturado.
Carreteras, colegios y campos centran ahora las revisiones
Los ayuntamientos y los servicios de emergencia concentran los trabajos en retirar barro y obstáculos, comprobar la estabilidad del arbolado y confirmar qué caminos pueden reabrirse. En Dénia seguían cerrados varios accesos rurales y el polideportivo municipal por daños y filtraciones. En las zonas bajas de Pego y de la desembocadura del Girona también se evaluaban afecciones en viviendas, comercios y explotaciones agrícolas y ganaderas.
La vuelta a casa depende de cada edificio y de cada acceso, no solo de que haya desaparecido el aviso rojo. Protección Civil mantiene la recomendación de no atravesar tramos inundados a pie ni en vehículo: el firme puede estar socavado y la corriente ocultar daños. Las carreteras principales deben tener prioridad frente a caminos secundarios mientras duren las inspecciones.
El próximo balance deberá medir los daños
Con la lluvia ya en retirada, la siguiente referencia verificable será el balance conjunto de víctimas, personas todavía desplazadas, infraestructuras cerradas y daños económicos. También deberá aclarar cuándo reabren los centros e instalaciones que continúan clausurados. Hasta entonces, los números de evacuaciones y rescates describen la magnitud de la respuesta, pero no el coste completo que Adam ha dejado en hogares, campos y negocios.