La acción humana estuvo detrás de 42 de los 103 incendios forestales registrados en la Comunitat Valenciana durante julio y agosto. Son 31 fuegos clasificados como intencionados y 11 atribuidos a negligencias, según la estadística provisional de la Generalitat. Juntos representan algo más del 40% de los episodios de los dos meses centrales del verano.
El balance deja una segunda cifra que mide mejor la gravedad de la campaña: 9.789,4698 hectáreas afectadas, de las que 6.051,4777 eran superficie arbolada. El recuento puede cambiar porque incluye investigaciones todavía abiertas y la propia administración lo presenta como provisional.
Más rayos, pero incendios humanos más dañinos
Los rayos fueron la causa más frecuente, con 41 incendios. El dato no significa, sin embargo, que el origen natural explicara la mayor parte de la superficie quemada. La información recopilada por Radio Valencia a partir del registro oficial sitúa entre los fuegos intencionados los episodios más destructivos del periodo, incluido el de la Vall d’Uixó, que superó las 9.000 hectáreas.
La comparación obliga a separar el número de igniciones de sus consecuencias. Muchos incendios por rayo se apagaron con rapidez, mientras que unos pocos fuegos de origen humano concentraron buena parte del daño. El de Segorbe y la sierra Calderona, asociado a una tormenta, rondó las 600 hectáreas; el de Soneja, con unas 160, seguía en investigación cuando se difundió el balance.
El incendio de El Saler muestra por qué algunas clasificaciones necesitan tiempo. Tras el fuego de finales de agosto, el Seprona descartó en su primera investigación un origen natural y apuntó a que pudo ser intencionado. Esa conclusión inicial, comunicada por la Delegación del Gobierno y recogida por Europa Press, no equivale a una autoría identificada ni a una resolución judicial.
Un balance que aún puede moverse
Las causas provisionales se revisan cuando avanzan las investigaciones. Por eso los 31 incendios intencionados, los 11 negligentes y los 41 provocados por rayos describen el estado del registro, no un cierre definitivo de la campaña. Tampoco todos los fuegos que comenzaron en verano quedaron limitados al término municipal donde se declararon, de modo que el total de superficie no debe leerse como un reparto local.
La siguiente referencia útil será la actualización de la estadística autonómica con las causas ya esclarecidas y la superficie consolidada. Si cambia la clasificación de grandes incendios como Soneja o El Saler, también puede variar el peso atribuido a la acción humana, aunque el balance actual ya muestra que prevenir negligencias e investigar los fuegos provocados sigue siendo tan decisivo como anticipar las tormentas secas.