La mañana del viernes 6 de noviembre se ha convertido en un laberinto de asfalto para los conductores que intentan entrar o salir de Valencia. Un accidente en el by-pass ha disparado las cifras de congestión, acumulando más de 22 kilómetros de retenciones en las principales arterias de la ciudad. La Dirección General de Tráfico ha confirmado que la circulación se ha vuelto especialmente complicada en las primeras horas del día, justo antes de que comience un nuevo fin de semana.
El epicentro del problema se sitúa en la A-7, donde un siniestro a la altura de Paterna ha bloqueado parcialmente la calzada. Este incidente ha provocado tres kilómetros de colas en sentido Castellón, mientras que en la dirección contraria, hacia Alicante, la situación también es crítica. Entre Bétera y Paterna se acumulan otros 5,5 kilómetros de tráfico lento, y a la altura de Manises se registran 2,5 kilómetros de retenciones en sentido Castellón.
La V-31 presenta uno de los tramos más afectados de la mañana, con 5,5 kilómetros de atascos desde Silla hasta Massanassa en dirección a Valencia. La CV-36 también suma tres kilómetros de tráfico lento entre Picanya y la capital. Por su parte, la V-30 registra tres kilómetros de retenciones en ambos sentidos a la altura de Xirivella, y la A-3 muestra circulación lenta con otros tres kilómetros de atasco entre Quart de Poblet y Mislata.
Estas cifras reflejan un colapso generalizado que afecta a múltiples vías de acceso y salida. La DGT ha notificado diversos atascos en la V-30, la A-7 y la CV-35, entre otras. La situación se ha complicado aún más con la proximidad del fin de semana, lo que ha incrementado el volumen de vehículos en las carreteras metropolitanas.