La acampada por el derecho a la vivienda en Valencia ha dado un paso más en su resistencia. Tras casi un mes de presencia en la plaza del Ayuntamiento, los manifestantes han decidido mantener la protesta de manera indefinida. La medida se toma con el objetivo de seguir presionando a las administraciones hasta lograr una mesa de diálogo efectiva. En este espacio, que cada año acoge el árbol de Navidad y la pista de patinaje, se han instalado cerca de 800 tiendas de campaña.
Los acampados buscan que la ciudad sea declarada zona tensionada, una medida que permitiría regular los precios del alquiler. Esta petición se enmarca en la aplicación de la ley estatal de la vivienda, una norma que hasta ahora ha sido rechazada tanto por el Ayuntamiento como por el Consell. A pesar de la oferta de diálogo de la alcaldesa, María José Catalá, no se ha producido ningún contacto directo entre el consistorio y los manifestantes. Los acampados trabajan en un comunicado que recogerá sus reivindicaciones principales.
Uno de los portavoces ha explicado que la situación es insostenible para muchos vecinos, como él mismo, que ha tenido que abandonar su vivienda en Patraix tras un aumento del alquiler hasta los 2.000 euros por un piso de 50 metros cuadrados. Esta problemática también afecta al comercio local, que se ve obligado a subir precios y acaba cerrando. La protesta se mantiene viva gracias a la solidaridad entre las diferentes comisiones, que continúan coordinando sus acciones a pesar del cansancio acumulado.