Los 13 pozos del almacén de gas Castor han quedado sellados de forma permanente frente a la costa de Vinaròs. Enagás da por terminada la operación submarina más delicada del cierre, presupuestada en 241 millones de euros, aunque la plataforma marina y la planta terrestre siguen en su emplazamiento y deberán afrontar una fase posterior de desmantelamiento.
La intervención ha instalado tres tapones en cada pozo mediante barreras mecánicas y cemento. Después se cortaron los conductores a más de tres metros por debajo del lecho marino, de modo que ya no sobresalen tuberías asociadas a las perforaciones. La empresa sostiene que ese sistema aísla las formaciones geológicas atravesadas y evita vías de migración de fluidos entre estratos o hacia el mar. El coste comunicado es todavía estimado, a la espera de las certificaciones finales.
El cierre material de los pozos llega trece años después de que el Gobierno paralizara la inyección de gas por los terremotos registrados en septiembre y octubre de 2013. El mayor alcanzó magnitud 4,2. La resolución estatal que ordenó el desmantelamiento en 2019 asumió las conclusiones del estudio del MIT y Harvard: reanudar la actividad mantenía un riesgo sísmico y podía provocar movimientos significativamente mayores que los que motivaron la hibernación.
Qué se ha cerrado y qué permanece frente a la costa
Castor aprovechaba un antiguo yacimiento de petróleo a unos 1.700 metros de profundidad para almacenar gas. De los 13 pozos, ocho eran de producción, cuatro de monitorización y uno de reinyección de fluidos. La estructura marina está a 21,6 kilómetros de la costa y se conecta mediante un gasoducto de 30,3 kilómetros con la planta de operaciones situada en el término de Vinaròs.
El sellado definitivo no equivale, por tanto, a la desaparición completa del complejo. Quedan las dos plataformas de superficie unidas por una pasarela, la instalación terrestre, el gasoducto y la línea de fibra óptica. Enagás describe los trabajos recién acabados como la preparación para esa última etapa, pero no ha comunicado en su anuncio ni el calendario ni el presupuesto del desmontaje de esos elementos.
La operación de los pozos estaba sometida a la declaración de impacto ambiental aprobada en 2023 y a la autorización de ejecución de abril de 2025. Entre las condiciones figuraban el seguimiento sísmico, controles de agua marina y medidas específicas de seguridad. Enagás afirma que cada tapón permanente ha recibido la aprobación de un examinador independiente, una verificación exigida por la normativa de seguridad para instalaciones marinas.
La retirada de las dos plataformas, la planta terrestre, el gasoducto y la fibra marcará el cierre visible del complejo. Hasta que ese trabajo tenga autorización, calendario y coste final, Castor seguirá siendo una infraestructura clausurada bajo el mar, pero no desmantelada por completo.