
El entrenador del CD Castellón, Pablo Hernández, ha advertido sobre la complejidad del encuentro frente al AD Ceuta FC, previsto para el domingo a las 18:30 en el estadio SkyFi Castalia. Aunque su equipo lidera LaLiga Hypermotion tras siete jornadas, el técnico no se deja llevar por el optimismo y subraya que el rival, aunque no es de los más destacados, está en una situación de presión por intentar escapar de la zona baja. Esta circunstancia, según Hernández, puede generar un partido más exigente de lo que se podría anticipar, con un equipo dispuesto a luchar hasta el final por los tres puntos.
El técnico rechazó cualquier idea de superioridad automática, criticando el ambiente de certeza que rodea al encuentro. Considera que los partidos contra rivales en situación de lucha por la salvación suelen ser más complicados de lo que parece, y que no se puede bajar la guardia. Para conseguir la victoria, insistió en que el equipo deberá estar al máximo nivel, con intensidad, identidad y mentalidad, sin permitir que la confianza en el liderato afecte al enfoque del juego.
Sobre el buen momento del equipo, Hernández reconoció que el liderato es un refuerzo de la confianza, pero destacó que lo verdaderamente importante es mantener las sensaciones positivas y el nivel de juego que han demostrado hasta ahora. Aseguró que el éxito no es fruto de una sola persona, sino del trabajo colectivo del equipo y del club. En este sentido, pidió gestionar con madurez el momento actual, evitando que los altibajos futuros afecten la forma de actuar y la mentalidad del grupo.
A pesar de las bajas de Jérémy Mellot, sancionado, y Juanjo Nieto, que no podrá estar disponible, Hernández no consideró estas ausencias como una justificación. En cambio, destacó la profundidad de la plantilla, que permite adaptarse a las circunstancias. Confía en que otros jugadores puedan asumir responsabilidades con la misma calidad con la que lo han demostrado en entrenamientos y partidos anteriores.
El reto para el equipo, según el técnico, no es solo ganar, sino mantener la cohesión y el compromiso incluso en los momentos más difíciles. La clave, según Hernández, está en no cambiar el estilo de juego ni la actitud, independientemente de las circunstancias. Su mensaje es claro: el liderato no es un objetivo final, sino un estímulo para seguir trabajando con humildad y constancia, manteniendo el enfoque en el rendimiento colectivo y no en las posiciones en la tabla.