El transporte público de Burriana ha pasado a ser un tema central en la agenda entre el Ayuntamiento y la Generalitat, tras una serie de encuentros para abordar las deficiencias del servicio. El alcalde, Jorge Monferrer, ha insistido en la necesidad de una flota moderna y frecuencias reales, especialmente en la Línea 2, que conecta la ciudad con Castellón, el Hospital Provincial, la Universitat Jaume I y las estaciones de Cercanías. La situación se ha agravado por la caducidad del contrato anterior sin que se hubiera licitado un nuevo servicio, dejando al municipio con una red obsoleta y poco eficiente. La población, que ya supera los 41.000 habitantes, reclama un sistema que responda a sus necesidades diarias, especialmente en momentos de mayor demanda.
Uno de los principales problemas identificados es la antigüedad de los vehículos, muchos de los cuales tienen más de cuatro décadas de uso. Esta situación ha generado una insuficiencia en la cobertura del servicio, especialmente durante las horas pico, cuando el transporte se vuelve inaccesible. Vecinos han denunciado que no pueden asistir a citas médicas, llegar a sus trabajos o desplazarse a zonas clave como el Grau o las playas. La saturación en los autobuses ha llevado a que algunos usuarios no puedan subirse.
La Generalitat reconoce que al inicio de la legislatura, más del 90% de los contratos de autobús en la Comunitat Valenciana estaban caducados. Desde entonces, se han iniciado procesos para la concesión de nuevos servicios, con el objetivo de mejorar frecuencias y renovar flotas. Sin embargo, la situación en Burriana sigue siendo crítica, lo que ha impulsado a las dos administraciones a acordar una colaboración estrecha. Durante una jornada de trabajo, el alcalde y el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, analizaron en profundidad las carencias del sistema, visitando en directo los vehículos y evaluando las condiciones actuales del servicio.
El foco principal de las conversaciones ha sido la Línea 2, parte del proyecto CV-006, considerado eje vertebrador del transporte metropolitano en la zona. Esta conexión no solo une Burriana con centros sanitarios y educativos, sino que también incluye rutas que atienden a la zona marítima y las playas. Ambas partes han acordado trabajar juntas en los próximos meses para estudiar las modificaciones técnicas y las inversiones necesarias, con el fin de diseñar un servicio digno, accesible y sostenible. El objetivo no es solo mejorar la comodidad, sino garantizar la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
El alcalde ha subrayado que un transporte público eficiente es clave para la cohesión territorial y el desarrollo de una movilidad respetuosa con el medio ambiente. Reclama una flota moderna y frecuencias que respondan a la realidad de una población en crecimiento. La esperanza está puesta en la futura adjudicación del CV-006, que podría marcar un punto de inflexión para el servicio. Mientras tanto, las dos administraciones se comprometen a avanzar con transparencia y compromiso, reconociendo que el reloj no espera y que el transporte público de Burriana no puede seguir postergándose.