
El estadio de Mestalla, con su atmósfera cargada de historia y expectativas, recibió este lunes a un nuevo protagonista: Javier Aguirre. El técnico mexicano, que llegó al club tras dejar cuatro oportunidades de trabajo, no dudó en aceptar el reto. Su decisión, según confesó, fue impulsada por una llamada del director deportivo Braulio Vázquez y por una convicción profunda: no se le puede decir que no al Valencia CF.
En su primera rueda de prensa, Aguirre no habló de fichajes ni de objetivos a largo plazo. Su mensaje fue directo: el fútbol que entiende no existe sin entrega, sacrificio y amor a la camiseta. «No entiendo el fútbol si no hay entrega, sacrificio y amor a la camiseta», afirmó, un lema que ya había expresado en su presentación ante los medios. Su enfoque no es táctico, sino humano. Quiere conocer a los jugadores, hablar con ellos, escuchar sus orígenes, sus miedos, sus sueños. «A los jugadores no hay que mentirles nunca», dijo, y añadió que ya ha conversado con siete u ocho futbolistas para «acercarse a ellos como personas».
El reto es inmediato. El Valencia CF está penúltimo en la clasificación con solo 4 puntos de 21 posibles. Aguirre no se esconde: «El objetivo es atacar la clasificación y salir de ahí». Pero no lo hará con promesas vacías. Su plan es ganar cuanto antes, recuperar la identidad del equipo y, poco a poco, volver a conectar con la afición. «La gente se irá acercando conforme se consigan victorias», aseguró.
El estadio, que ha estado en silencio durante semanas, vuelve a ser un pilar clave. «Quiero que Mestalla sea un imponente estadio para el rival», declaró. «Me gustaría sentir ese Mestalla volcánico a favor». Para lograrlo, no basta con palabras. «El plan es ganar de inmediato», repitió. Su estilo no está definido por un sistema, sino por la energía. «Mis equipos se caracterizan por la energía, para ganarnos, los jugadores tienen que sudar sangre, sudor y lágrimas».
Aguirre también destacó el talento individual del plantel, especialmente de los canteranos. «Hay mucho talento individual, los canteranos están muy identificados con el Club», dijo. Pero el talento no basta si no se convierte en competitividad. «Hay que convencerlos de que están en una institución muy importante», insistió. Su primera semana será de reconstrucción: «Dejarles que respiren, que se reencuentren». Solo después llegará la exigencia.
La llegada de Aguirre también recupera un vínculo histórico entre el Valencia CF y México. Su compatriota Andrés Guardado le dio la bienvenida en la presentación, un gesto simbólico que refuerza el mensaje de un club que, según Aguirre, es «un histórico de LALIGA, del fútbol mundial y con una afición brutal». El reto es claro: rescatar un equipo en crisis, pero con el corazón de un club que nunca se rinde.