
El Valencia CF ha reabierto una puerta que parecía cerrada hace décadas: la de su historia con México. No por casualidad, sino por un hilo conductor que une al fútbol, la memoria y el exilio. La llegada de Javier Aguirre como nuevo entrenador del primer equipo masculino no es solo una decisión técnica, sino un gesto que resucita un vínculo histórico entre el club y el país azteca, un lazo que se forjó en la sombra de la dictadura y que hoy renace con fuerza.
En 1963, el Valencia CF viajó por primera vez a México, un destino lejano que, sin embargo, albergaba a numerosos valencianos y valencianistas exiliados. Allí, el equipo no solo jugó partidos, sino que encontró un refugio emocional. Tres años después, en 1966, regresó para participar en la inauguración del Estadio Azteca, un hito que marcó el inicio de una relación simbólica. En 2024, el club volvió a México, esta vez para disputar un amistoso en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, con el logotipo de The Fives Hotels & Residences, la división hotelera del TM Grupo Inmobiliario, en el jersey.
Pero más allá del fútbol, el vínculo se sostiene en figuras como Max Aub, escritor, poeta e intelectual valenciano que tras exiliarse en México nunca dejó de seguir al club. Su historia, junto con la del Valencia CF en México, fue el eje central del XIII Fórum Algirós, organizado por el Departament de Patrimoni de la Fundació VCF bajo el título ‘Un abraç entre germans’. El evento, titulado ‘El Valencia CF al Mèxic de Max Aub (1963-1966)’, recordó cómo el club fue un faro de identidad para quienes huyeron de la represión.
Hoy, más de seis décadas después, el club vuelve a estrechar ese vínculo con la llegada de Aguirre, un técnico que no solo representa una apuesta deportiva, sino un puente con un pasado que nunca se olvidó. Y quién mejor que Max Aub para darle la bienvenida, como sugiere el comunicado oficial del club.
Paralelamente, en la ciudad de Valencia, el Ayuntamiento avanza con una nueva ordenanza de Civismo que podría convertirse en una de las más restrictivas de España. El concejal de Seguridad Ciudadana, Jesús Carbonell, destacó que el anteproyecto busca atajar el botellón, las despedidas de soltero, las novatadas y el vandalismo, entre otras conductas. La normativa propone sanciones que van de 750 a 3.000 euros según la gravedad, y se centra en la ocupación de espacios públicos, no solo en el consumo de alcohol. El objetivo es garantizar el descanso de los vecinos y proteger el uso del espacio público, con herramientas que permitan a la Policía Local actuar de forma preventiva y no solo sancionadora.
Ambos hechos —el retorno histórico con México y la reforma urbana en Valencia— muestran dos caras de una misma ciudad: una que mira al pasado con orgullo y una que intenta definir su presente con reglas más estrictas. El fútbol, en este caso, no es solo un deporte, sino un espejo de la identidad colectiva.