
Montaverner ocupa un lugar singular de la Vall d’Albaida donde se encuentran los ríos Albaida y Clariano. Esa geografía da sentido a los dos puentes, el lavadero de los cuatro chorros, el parque fluvial y las rutas junto al agua. En el núcleo destacan la iglesia de San Juan y San Jaime, el antiguo convento y paneles cerámicos; fuera, Colata y el Calvario amplían la visita. La fotografía muestra el pueblo y la iglesia desde el entorno fluvial, no una calle genérica.
Patrimonio del núcleo de Montaverner
Iglesia de San Juan y San Jaime Apóstol
La guía comarcal fecha el edificio en el siglo XVIII y lo vincula al doctor Josep Esplugues. Se levantó sobre una antigua torre almohade y una parroquia gótica de reconquista dedicada a Santiago Apóstol. Tiene una nave con capillas entre contrafuertes. En el interior se reutiliza como soporte de la pila de agua bendita un fragmento de inscripción funeraria romana, un detalle arqueológico concreto que no debe confundirse con un templo romano.
En el exterior destacan la portada adintelada con pilastras, el campanario y el reloj de sol. La ficha provincial incluye también los paneles cerámicos devocionales repartidos por el pueblo. Se observan desde el espacio público sin tocar fachadas; el interior de la iglesia depende del culto y de la apertura real.
El Convento
El edificio fue construido por la familia Mompó-Soriano en la posguerra, durante las décadas de 1940 y 1950. Sirvió para formar a niños de Montaverner y localidades vecinas con participación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y el Instituto Secular Amoris Opus. Se organiza en dos plantas alrededor de un patio con pozo y conserva jardín-huerto en la parte posterior.
Su fachada reúne pináculos, vanos apuntados y un panel central de 1945 compuesto por 42 piezas de cerámica policromada vidriada. Describir el edificio no garantiza acceso a patios o jardín: se respeta cualquier uso y se confirma antes una eventual visita interior.
Los dos puentes y la unión de los ríos
Bajo el Pont Curt pasan las aguas del Albaida; bajo el Pont Llarg, las del Clariano, también llamado río de Ontinyent. Ambos se unen después a la altura del lavadero de la fuente de los cuatro chorros. Esta distinción evita tratar “el río” como un decorado indefinido y permite leer la posición histórica del pueblo.
Los puentes y orillas se recorren solo por pasos habilitados. No se baja al cauce, no se cruza una barrera y no se presupone que un tramo sea transitable después de lluvias. Los ríos mediterráneos pueden cambiar rápidamente; se revisan avisos y se mantiene distancia del agua.
Lavadero de la fuente de los cuatro chorros
El lavadero tiene tres balsas formadas por losas planas de piedra labrada. El agua sobrante de la fuente continúa hacia el lavadero y riega las huertas de Colata. Es patrimonio hidráulico, no una zona de baño ni una garantía de agua potable. Se mantienen limpios los vasos y se evita obstaculizar el paso.
Parque fluvial y Ruta de las Fuentes y del Río
El parque fluvial recupera una antigua casa de los peones camineros que descansaban allí durante la construcción de la carretera N-340. Desde esta zona se contempla la fachada norte protegida de Montaverner y la iglesia; también sirve como inicio del sendero junto a los ríos Albaida y Clariano y las acequias históricas.
València Turisme propone unir o realizar por separado la Ruta de las Fuentes y el Sendero del Río. El recorrido incorpora el Calvario, el Convento, la ermita de Colata y la Plaza Mayor. Como la fuente no fija aquí una distancia universal, esta guía no inventa kilómetros: hay que obtener el trazado vigente, escoger un tramo adecuado y comprobar obras, vegetación, calor y estado de las riberas.
Colata y el Calvario
Ermita de Colata
Colata fue uno de los poblados que quedaron tras la expulsión de los moriscos de 1609 y perteneció al señor de Benissuera, de la familia Bellvís. La ermita actual es del siglo XIX, alberga la Virgen de Loreto y presenta columnas jónicas en la puerta y decoración neogótica en el interior. No se debe confundir el poblado histórico con una aldea plenamente visitable ni dar por abierta la ermita.
Calvario
El Calvario fue construido en 1941 y se alcanza mediante un viacrucis en una elevación junto al área de La Cava. Desde allí se divisan Serra Grossa, Benicadell, Montaverner, Alfarrasí y el embalse de Bellús. Se sube por el acceso real, con calzado y agua, sin convertir el mirador en una ruta de montaña.
Cómo organizar la visita
- Dos horas: iglesia, paneles cerámicos, Convento por fuera, Pont Curt, Pont Llarg y lavadero.
- Media jornada: añadir parque fluvial y un tramo confirmado de la ruta del río.
- Visita amplia: incorporar Colata o el Calvario como extensiones separadas, no como desvíos improvisados.
La cocina local documentada destaca la paella y el arroz al horno. Las fiestas patronales y de Moros y Cristianos se celebran tradicionalmente a finales de agosto, y Sant Blai con el Ball de la Bandera en Pascua; se comprueba el calendario de cada año.
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Fuentes oficiales y planificación
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2 comentarios sobre «Qué ver en Montaverner: iglesia, puentes, Colata y ruta fluvial»