El sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS) avanzará en las líneas 1 y 2 de Metrovalencia, con una fecha de finalización prevista para 2028. Esta actualización de seguridad, que lleva pendiente desde 2023, ha recibido un nuevo impulso tras la dana de octubre de 2024 y los cambios en la gestión de la Conselleria de Movilidad. La instalación del ERTMS en estas dos rutas, las más largas de la red, responde a su mayor extensión en superficie y menor frecuencia de paso, lo que exige un control más estricto. En contraste, las líneas subterráneas mantienen el sistema ATP, ya adaptado a sus condiciones operativas.
La inversión total para modernizar la señalización y los sistemas de seguridad en los 80 kilómetros de vía única de las líneas 1 y 2 asciende a 67,5 millones de euros, según fuentes de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV). La primera fase, con un presupuesto de 48,6 millones, ya está en marcha y afecta a tramos como Bétera-Seminari CEU, Col·legi El Vedat-Castelló y Llíria-Paterna. Los talleres de València Sud y Machado han comenzado a instalar el equipamiento en las unidades 4.300, con cerca de una decena de trenes ya equipados. El objetivo es integrar el sistema en las 62 unidades de esta serie para garantizar su operatividad en cualquier itinerario.
El proyecto, inicialmente anunciado por la entonces consellera Rebeca Torró en marzo de 2023 con una inversión de más de 48 millones de euros, se estancó por la falta de fondos consignados por el anterior gobierno. La riada de octubre de 2024 complicó la actualización al dañar infraestructuras y talleres, pero también facilitó trabajos en el tramo sur de la línea 1, no afectado por las inundaciones. La reparación del centro de operaciones de València Sud y su duplicación en los talleres de Machado han mejorado la coordinación de los nuevos sistemas. FGV destaca que el ERTMS ofrece máxima seguridad mediante supervisión continua, mayor fiabilidad operativa y optimización de frecuencias de paso.
La línea 1, con 72,145 kilómetros y 40 estaciones, y la línea 2, con 39,445 kilómetros y 33 estaciones, ejercen un papel más próximo al de un Cercanías que al de un metro convencional. Esta configuración, con tramos en superficie y frecuencias más bajas, justifica la prioridad del ERTMS. Las ventajas del sistema incluyen la reducción de averías, un mantenimiento más eficiente y un aumento significativo en la seguridad de la circulación. La instalación completa está prevista para 2028 o incluso antes, con trabajos que deben realizarse con la menor afección posible al servicio.