El fuego que afectó al Mercado Central de Valencia el pasado 29 de septiembre ha llegado a los tribunales. El Ayuntamiento de Valencia se ha personado en las diligencias que investiga el Juzgado de Instrucción número 10, con el objetivo de esclarecer las causas del incidente y defender el patrimonio público. El portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, ha confirmado que el Consistorio está dispuesto a reclamar responsabilidades jurídicas si las investigaciones policiales concluyen que el incendio fue provocado intencionadamente.
El origen del fuego se situó en un cuarto de contadores del piso subterráneo, donde se ubica el parking, y provocó que la zona quedara completamente calcinada. Afortunadamente, el protocolo de emergencias funcionó con eficacia. Gracias a la megafonía y a la actuación de los gestores de las paradas, las instalaciones se desalojaron en apenas diez minutos sin que se registraran heridos entre clientes, turistas y comerciantes.
La investigación corre actualmente a cargo de la Policía Científica, que deberá determinar si el fuego tuvo un origen accidental, como se presuponía inicialmente por un posible cortocircuito, o si existieron indicios de delito. El Ayuntamiento ha autorizado a sus servicios jurídicos a denunciar y pedir daños si las pesquisas permiten identificar a posibles responsables. Caballero ha subrayado que es un deber del Consistorio actuar para proteger sus bienes propios una vez se conozcan los resultados del informe pericial.
Las consecuencias del incidente se dejaron sentir de inmediato en la actividad comercial. Alrededor de 45 paradas amanecieron sin corriente eléctrica, lo que obligó a los gestores a trabajar durante días para restablecer el suministro. El primer día, 34 puestos seguían sin luz, aunque algunos pudieron vender productos no perecederos utilizando balanzas manuales. Una semana después, ocho paradas más tenían sus fuentes de luz calcinadas, por lo que se buscaron alternativas para que pudieran reanudar su actividad lo antes posible.