La manifestación, convocada por asociaciones de víctimas y colectivos sociales, partió a las 18:00 horas desde la plaza de la Virgen y recorrió el corazón de la ciudad hasta la plaza del Ayuntamiento. A diferencia de las movilizaciones anteriores, esta jornada tuvo un marcado carácter de duelo, con los asistentes vestidos de negro y una pancarta que mostraba el número de muertos, aunque desactualizado a 233 por no poder modificarse a tiempo. La jueza de Catarroja elevó oficialmente la cifra a 234 el viernes anterior, pero el lema principal ya estaba impreso.
Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana 29-O, denunció que, dos años después, las familias siguen sin ver cambios básicos. Reclamó que Carlos Mazón, quien dejó la presidencia de la Generalitat en noviembre pero mantiene su escaño 98 y su aforamiento, abandone el grupo parlamentario popular y pase a los no adscritos. Álvarez interpretó las advertencias de la alcaldesa, María José Catalá, sobre evitar el centro como un intento de desincentivar la participación, y pidió a la policía que actúe del lado de los manifestantes.
Mariló Gradolí, portavoz de la Asociación de Víctimas de la Dana 29 de Octubre, contrastó la gestión de esta catástrofe con la de la DANA Adam, señalando la negligencia en la respuesta de 2024. También comparó la atención recibida por las víctimas de la DANA con la del accidente ferroviario de Urda, donde sí hubo explicaciones y apoyo psicológico inmediato.