El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha presidido la misa de clausura del tercer Año Jubilar del Santo Cáliz, un evento que ha servido para reafirmar el vínculo entre la reliquia y la identidad de la ciudad. Durante la celebración, el prelado ha entregado una réplica del cáliz al Ayuntamiento, un gesto simbólico para agradecer la colaboración institucional en la organización y el éxito de esta tercera edición jubilar.
Benavent ha destacado que el Santo Cáliz trasciende el ámbito estrictamente religioso para convertirse en un emblema cultural y artístico que ayuda a identificar a Valencia en el mundo. Ha recordado que, aunque la diócesis es depositaria de la reliquia, su significado se ha expandido al arte y la cultura, consolidando la imagen de la ciudad. Esta proyección internacional se ha visto reforzada por la llegada de peregrinos procedentes de otras diócesis de España y de diversos países, lo que demuestra un creciente interés global por la reliquia.
El prelado ha señalado que este tercer año jubilar ha logrado consolidarse plenamente, a diferencia de la segunda edición, que se vio limitada por las restricciones sanitarias de la pandemia. Ha expresado la esperanza de que esta dinámica se mantenga y que los futuros años jubilares se conviertan en un referente para la Iglesia y un motivo de atracción para los fieles.
En su homilía, Benavent ha resumido el mensaje espiritual de la clausura en tres pilares fundamentales: gratitud, comunión y esperanza. Ha invitado a los creyentes a responder a los dones recibidos con agradecimiento, presentando la fe no como una carga, sino como una vivencia alegre. Asimismo, ha abogado por la unidad cristiana por encima de las diferencias, advirtiendo contra la tendencia a convertir las discrepancias en divisiones. Finalmente, ha llamado a mantener la esperanza en un mundo marcado por acontecimientos trágicos, recordando con dolor pero sin rencor las recientes víctimas de un accidente ferroviario.