
Un derrame de reactivos químicos en el Hospital General de Valencia ha obligado a la Inspección de Trabajo a imponer un plazo de tres meses para mejorar la gestión de residuos y los protocolos de seguridad. El incidente, ocurrido en marzo en la zona de montacargas del servicio de Anatomía Patológica, dejó cinco bajas laborales y afectó a más de treinta profesionales, según la representación sindical. La autoridad laboral relaciona los daños con la ausencia de medidas de seguridad general y propone un recargo del treinta por ciento en las prestaciones de las personas afectadas.
El origen del accidente fue la caída de una caja de cartón que contenía productos con al menos diez años de antigüedad. Entre las sustancias derramadas se encontraba fenol en cristales, una sustancia tóxica por inhalación y contacto que puede provocar quemaduras graves. El olor intenso generado por el vertido alertó al personal del laboratorio, de limpieza y de la Unidad de Críticos, quienes activaron el servicio de prevención del centro.
Los delegados de prevención presentaron una denuncia para esclarecer los hechos y reclamar actuaciones sobre la exposición del personal. La Inspección de Trabajo visitó las instalaciones, examinó la documentación y un informe técnico del INVASSAT. Los sindicatos exigen responsabilidades y plazos verificables para las medidas propuestas.
La Conselleria de Sanitat ha informado de que se han tomado medidas para evitar nuevos accidentes y que el centro mantuvo la vigilancia activa durante el incidente. No obstante, el comité de empresa denuncia que el suceso revela deficiencias estructurales en la prevención de riesgos. La autoridad laboral ha exigido también establecer un procedimiento de respuesta ante derrames y reforzar la coordinación con empresas externas.