
El 29 de noviembre, día en que miles de personas se preparaban para correr entre Elche y Alicante, se convirtió en un punto de inflexión para la organización de la segunda edición de la Maratón Internacional. La cita, que ya había sido anunciada con entusiasmo, fue cancelada de forma inesperada por el Ayuntamiento de Elche y el de Alicante. La causa: la celebración anticipada de elecciones generales ese mismo domingo, lo que obligó a reprogramar la carrera.
La prueba, que en su primera edición reunió a 3.500 corredores, se había preparado con un recorrido mejorado. La salida, como en la anterior, se mantendrá en las inmediaciones del Palacio de Altamira, en la calle Albéniz. Los primeros 20 kilómetros recorrerán el casco urbano de Elche, incluyendo una nueva etapa por El Palmeral ilicitano, un espacio emblemático de la ciudad.
Los siguientes 18 kilómetros serán interurbanos, llanos y con una ligera pendiente descendente, desde la rotonda de salida de Elche hasta Casa Mediterráneo en Alicante. Los últimos cuatro kilómetros, que llevarán a la meta en la Plaza del Puerto, incluirán el Paseo de Gómiz, la Explanada de España y la avenida de Juan Bautista Lafora, con una llegada entre palmeras y el mar.
La organización, liderada por el Club Atlético Montemar, ha modificado el recorrido para hacerlo más rápido y competitivo. Se han eliminado los últimos ocho kilómetros del casco urbano de Alicante, donde los corredores enfrentaban subidas que ralentizaban el ritmo. El objetivo es que la prueba se sitúe entre las más rápidas del circuito nacional.
Ambos ayuntamientos y la organización ya trabajan en buscar una nueva fecha. La decisión no fue tomada a la ligera: la carrera había sido promovida como un evento de impacto turístico y social. Su aplazamiento afecta a corredores, patrocinadores y a la planificación de actividades paralelas. La nueva fecha se comunicará en breve, aunque aún no se ha especificado cuándo.
La primera edición, celebrada el 30 de noviembre del año pasado, fue un éxito rotundo. La participación, el ambiente y la organización recibieron elogios. Ahora, la segunda edición se enfrenta a un retraso que no se puede controlar, pero que no anula el compromiso con el evento. La pasión por el running y la conexión entre ambas ciudades sigue intacta.