
La Generalitat ha dado el primer paso formal para proteger el canto valenciano de estilo como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Este proceso, anunciado por la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, durante la celebración del Día del Cant Valencià d’Estil en València, marca el inicio de una tramitación que busca reconocer y salvaguardar una de las expresiones culturales más significativas del patrimonio musical tradicional valenciano. El objetivo es asegurar su transmisión a futuras generaciones, consolidando así una práctica que forma parte de la identidad colectiva de la región.
El canto valenciano de estilo se enraiza en las tradiciones orales de los trabajadores rurales, surgidas de los cantos al aire libre durante las labores agrícolas. Su estilo vocal destaca por su melisma y ornamentación, característica que lo distingue dentro del folklore local. A lo largo del tiempo, ha evolucionado manteniendo elementos esenciales como el acompañamiento con instrumentos tradicionales como la dolçaina, el tabalet o el guitarró, y ha desarrollado modalidades específicas, como las albaes, interpretadas por dos cantadores en rondas nocturnas con un acompañamiento instrumental definido.
Una de las figuras centrales en esta tradición es el versador, encargado de improvisar las coplas que luego son cantadas por los intérpretes. Esta práctica no solo aporta creatividad, sino que también refuerza el vínculo entre la lengua valenciana y la expresión cultural. La supervivencia del canto d’estil se debe en gran medida al esfuerzo constante de cantadores, músicos y entidades culturales que han mantenido viva esta tradición a través de generaciones, convirtiéndola en un testimonio vivo de la memoria colectiva valenciana.
La declaración se fundamenta en la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, que prevé la protección de manifestaciones culturales transmitidas oralmente y que contribuyen al mantenimiento del idioma y las formas de vida tradicionales. Aunque el proceso no garantiza el reconocimiento final, sí abre la puerta a una protección institucional que permitirá fortalecer su preservación. Hoy, la práctica continúa activa gracias a escuelas especializadas, como la de Catarroja, y a múltiples asociaciones que desarrollan actividades formativas y de conservación del patrimonio.
Este reconocimiento trasciende el ámbito musical, convirtiéndose en un acto de identidad y resistencia cultural. El canto valenciano de estilo no solo refleja una riqueza artística, sino también un compromiso con la diversidad cultural y la valorización de lo que define a una tierra. Su presencia en la vida social y cultural actual demuestra que no es un relicario del pasado, sino una tradición viva y dinámica, capaz de adaptarse y seguir inspirando a nuevas generaciones.