
El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge desde el 5 de octubre la exposición 'Un vacío en Nueva York', de la artista valenciana Silvia Martí Marí. La muestra, que podrá visitarse hasta el 6 de octubre en la sala 1 del centro, explora la huella valenciana en Nueva York durante el siglo XX a través de escultura, fotografía, archivo y instalación. El proyecto nace del fallecimiento de la tía de la artista, Margarita Catalina Ripoll Hansen, última representante de una rama familiar establecida en Nueva York desde 1916, convirtiéndose en un puente entre la memoria personal y la colectiva.
La exposición no busca reconstruir una historia completa, sino trabajar con las lagunas, silencios y discontinuidades que caracterizan toda memoria familiar. Los objetos heredados se transforman en obras de arte, y los gestos de cuidado o conservación adquieren un valor simbólico. La artista ha recorrido los mismos itinerarios que su tía, y ha contactado con otros emigrantes para enriquecer su investigación.
La primera sala se centra en la historia familiar, mientras que la segunda amplía el enfoque hacia una dimensión colectiva. En ella, elementos como el Sky Line de Nueva York son intervenidos por la mirada valenciana, incorporando símbolos como el turrón, los capazos de palma o la obra de Guastavino. El arquitecto valenciano, cuyas bóvedas decoran Ellis Island, es destacado como figura clave en la presencia valenciana en Estados Unidos.
La exposición ha sido presentada por la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, quien destacó que la muestra permite profundizar en la historia de la Comunitat Valenciana, reconocer sus raíces en América y aproximarse a un capítulo poco conocido de la migración. El director-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Nicolás Bugeda, subrayó la impronta de artistas valencianos en Nueva York, con Guastavino como ejemplo emblemático.
El título 'Un vacío en Nueva York' alude tanto a la ausencia de su tía como a la de una memoria colectiva apenas contada. La artista propone una mirada abierta a la historia, guiada por la necesidad de reparación, honra y sanación. La muestra también resalta el reciente reconocimiento de una 'Little Spain' en la calle 14 de Nueva York, con la famosa Valencia Bakery, que sigue siendo un punto de referencia cultural para la comunidad valenciana.