
Javier Aguirre ya está en Valencia. El nuevo entrenador del Valencia CF aterrizó pasadas las nueve y media en el aeropuerto de Manises, procedente de Madrid, donde había llegado esa misma mañana. Sin perder tiempo, se dirigió directamente a la ciudad deportiva de Paterna, donde comenzó su primera toma de contacto con el club. Su llegada fue inmediata, sin pausas ni protocolos extendidos, y su primera acción fue saludar uno a uno a los jugadores de la primera plantilla antes de saltar al césped para su primer entrenamiento oficial.
El mexicano, que ha firmado por una temporada con opción a otra, llegó al club tras descartar hasta cuatro ofertas, según sus propias palabras. En su primera declaración, destacó el valor histórico del Valencia y el entusiasmo de la afición, recordando que en sus años como entrenador en España, jugar en Mestalla era siempre un reto: "era un fortín y vamos a intentar que lo siga siendo". Su objetivo es claro: convertir el estadio en un lugar donde los rivales tengan que ganar a costa de mucho esfuerzo.
Aunque reconoció que el equipo tiene "mucha calidad individual" y que "para no estar sufriendo" debería estar en una posición mejor, también señaló que "hay mucho trabajo y mucha Liga". Su primera sesión incluyó un partidillo, durante el cual dialogó con capitanes como José Luis Gayà, Guido Rodríguez y Diakhaby, y observó de cerca el rendimiento de los jugadores. El entrenador también alteró la planificación previa, incluyendo el sábado como día de entrenamiento, a pesar del parón por selecciones, para aprovechar el tiempo de preparación.
El cuerpo técnico se completó con la llegada de Pol Llorente y Toni Amor, que ya estaban en València desde el miércoles. Voro también se incorporó al entrenamiento, vestido de corto, como parte del equipo técnico. Tras la sesión, Aguirre permaneció en las instalaciones junto a Braulio Vázquez, sin haber mantenido contacto directo con el presidente Kiat Lim, según confirmó.
El equipo, que ocupa la penúltima posición de la Liga con solo cuatro puntos tras siete jornadas, enfrenta un reto inmediato. Aguirre tiene más de dos semanas de parón por selecciones para trabajar con su cuerpo técnico y reorganizar el proyecto, con el objetivo de revertir la mala dinámica. Su llegada marca un punto de inflexión: no solo por su experiencia en clubes como Osasuna, Mallorca o Atlético de Madrid, sino por su compromiso con el proyecto valencianista, que eligió por su historia y su identidad.
El nuevo entrenador no solo aporta experiencia técnica, sino también una visión clara: aprovechar la calidad individual de la plantilla para construir un equipo más sólido, cohesivo y competitivo. Su mensaje inicial fue de optimismo, pero también de realismo: "hay mucho trabajo", pero también "muchas posibilidades". El reto está claro: devolver a Mestalla su condición de fortín y a la afición su orgullo.