
El 21 de septiembre, en pleno Día Mundial del Alzheimer, la Generalitat Valenciana dio a conocer una iniciativa pionera: la creación de espacios para la memoria en los parques metropolitanos que se están desarrollando en las riberas del Turia y el Poyo. Estos no serán solo infraestructuras verdes para mitigar inundaciones, sino entornos pensados para mejorar la calidad de vida de las personas con demencia. El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, destacó que estos parques serán "un prototipo de parque del siglo XXI adaptado a las nuevas características de la población y a la vanguardia de los proyectos más avanzados de Europa".
Los espacios para la memoria contarán con caminos circulares que evitan la sensación de pérdida o bloqueo, señalización intuitiva y puntos de referencia visual. Además, incluirán plantas típicas del entorno mediterráneo como romero, lavanda, jazmín y hierbabuena, cuyos aromas pueden activar recuerdos cotidianos. Zonas de descanso con bancos, huertos con jardinería activa, fuentes, aves y sonidos naturales completarán un entorno diseñado para estimular la memoria emocional, una de las capacidades que suele conservarse más tiempo en personas con Alzheimer.
El proyecto no solo busca mejorar el bienestar de quienes padecen demencia, sino también responder a retos sociales como el envejecimiento progresivo de la población, el aumento de alergias y la necesidad de espacios para la actividad física suave y la interacción social. Mérida explicó que estas áreas funcionarán como barreras antirriadas, pero también como espacios de inclusión, accesibilidad y salud cognitiva.
Paralelamente, en los centros de Ballesol Valencia, el Día Mundial del Alzheimer se celebró con una campaña simbólica: el abrazo. Profesionales, familiares y compañeros compartieron abrazos con residentes como forma de comunicación emocional, recordando que el cuidado no depende solo de palabras, sino de cercanía, seguridad y afecto. Esta acción, acompañada de terapias como la musicoterapia, las Salas Snoezelen y el Método Montessori, refuerza el enfoque integral del cuidado, que busca mantener la dignidad y la participación de las personas con demencia, incluso en fases avanzadas.
Ambas iniciativas —la del parque terapéutico y la del abrazo en Ballesol— muestran una misma verdad: el entorno, el contacto humano y el diseño de espacios públicos pueden convertirse en herramientas terapéuticas. No hay cura para el Alzheimer, pero sí hay formas de acompañar, de recordar, de mantener viva la conexión. Y en Valencia, esa conexión se está construyendo, paso a paso, entre caminos circulares, aromas de romero y un abrazo que no necesita explicaciones.