
Pedro Sánchez recupera este viernes la actividad política en Valencia con un mitin en el polideportivo Cabanyal, un escenario que el PSOE considera estratégico para contrastar dos respuestas políticas ante desastres recientes. La precampaña socialista, que avanzaba con fuerza antes de ser detenida por el accidente ferroviario de Urda, reanuda su marcha con un mensaje central: la diferencia entre asumir responsabilidades y eludir las mismas.
El líder socialista ha elegido Valencia como punto de partida porque la ciudad y su provincia siguen marcadas por la DANA de octubre de 2024, una catástrofe que dejó 230 muertos y que el PSOE califica de ejemplo de mala gestión y falta de rendición de cuentas. Frente a esa imagen, Sánchez quiere destacar la reacción del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien, tras el siniestro de Urda, canceló su agenda, acudió a ADIF y compareció ante los medios el mismo día. En pocos días, Puente presentó su dimisión irrevocable y renunció a encabezar la lista del PSOE por Valladolid.
La comparación con el expresidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, es inevitable. Mazón tardó más de un año en dejar su cargo tras la DANA, tras meses de protestas y versiones contradictorias sobre su actuación durante la emergencia. Sánchez busca demostrar que la gestión de una crisis no solo se mide en la respuesta inmediata, sino en la capacidad de aprobar medidas preventivas y en la asunción de consecuencias políticas.
El mitin valenciano forma parte de una gira que continuará el sábado en Tarragona y el domingo en Bilbao. En esas dos ciudades, Sánchez intensificará su crítica al PP, argumentando que los populares ceden su espacio a Vox en las elecciones al Senado en provincias como Girona o Guipúzcoa. La portavoz popular, Ester Muñoz, ha acusado a Sánchez de instrumentalizar la tragedia de la DANA para su campaña, mientras que el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha vinculado los resultados del 29N con el futuro del ejecutivo valenciano.