El equipo de veterinaria y biología de Bioparc Valencia conmemora hoy el primer aniversario del nacimiento de Kairu, el primer rinoceronte blanco sureño nacido en el recinto. Doce meses después de aquellas palabras de emoción y alegría que marcaron un hito en la historia del parque, el pequeño ejemplar ha madurado hasta convertirse en un animal lleno de vitalidad que explora con curiosidad su entorno en la sabana.
Para celebrar esta efeméride, el centro ha organizado un enriquecimiento ambiental especial consistente en una vistosa tarta elaborada con verduras y hortalizas frescas. Esta iniciativa, que busca fomentar conductas naturales y promover el bienestar animal, ha sido degustada primero por el protagonista y su madre, Kwanza, de siete años, y posteriormente por las cebras y los demás rinocerontes del grupo. El pastel, de tres pisos, incluía puerros, apio, lechugas verdes y moradas, zanahoria, pimientos verdes, tomates, nabos y perejil, coronado con un número uno tallado en calabaza.
Desde que se anunció el embarazo de Kwanza, los visitantes han seguido con ilusión cada etapa de este proceso, participando incluso en una votación popular para elegir el nombre del recién nacido, que significa 'el que es negro' en referencia a su tonalidad oscura al nacer. Tras un periodo inicial en un recinto adaptado junto a su progenitora, Kairu inició su integración social con la veterana Nombula y luego con su padre, Martin. Una vez familiarizado con sus congéneres, se incorporó progresivamente a la sabana, un espacio multiespecie compartido con pelícanos, ibis sagrados, marabús, anátidas y cebras de Hartmann, donde destaca su estrecha afinidad con uno de estos équidos.
El primer cumpleaños de Kairu trasciende la mera celebración, representando un logro significativo para el programa europeo de preservación de especies amenazadas (EEP) y abriendo una ventana hacia el futuro de los rinocerontes, una especie incluida en la Lista Roja de la UICN debido a la caza furtiva por su cuerno. Este éxito refleja el compromiso del parque con la conservación, colaborando con la Big Life Foundation en el ecosistema de Gran Amboseli, entre Kenia y Tanzania, para preservar hábitats y corredores ecológicos esenciales para rinocerontes, elefantes, leones y otras especies.