El cauce del barranco del Magro en Utiel se está liberando de la invasión de cañas para facilitar el paso del agua. La Generalitat ha confirmado que dos equipos de trabajo avanzan de forma simultánea desde las cabeceras del río, uno en el extremo oeste y otro en el lado este, con el objetivo de confluir y completar la limpieza de toda la cuenca.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha visitado las obras junto al alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, y la directora general, Sandra Castillo. Mérida ha destacado que ya se ha desbrozado y triturado más de la mitad del cañaveral en este término municipal, una superficie equivalente a diez campos de fútbol.
La actuación en Utiel, Alfarp y Llombai prevé la extracción de caña en 8 hectáreas del sistema, extendiéndose a lo largo de 3 kilómetros. Tras la retirada de la vegetación invasora, se instalará una lona opaca para bloquear la fotosíntesis y evitar que las raíces, conocidas como rizomas, vuelvan a reproducirse. El siguiente paso consistirá en renaturalizar el cauce plantando especies autóctonas de bosque de ribera, que actuarán como freno natural ante posibles avenidas.
El alcalde de Utiel ha subrayado que la limpieza de los cauces es fundamental para evitar embotellamientos y acumulaciones de agua. Gabaldón ha señalado que estos trabajos se suman a otras dos actuaciones importantes para el municipio, como la apertura al tráfico del puente de la N-3 y el ensanchamiento del río, medidas que buscan mejorar la seguridad y evitar la repetición de situaciones como las vividas en octubre de 2024.
El río Magro, afluente del Júcar, presenta un comportamiento típico de los barrancos mediterráneos: apenas transporta agua la mayor parte del año, pero puede registrar crecidas importantes en momentos concretos. Durante la DANA del 29 de octubre de 2024, este barranco multiplicó por 20 su capacidad habitual.