Carles Dolç ha dejado de vivir este viernes, 30 de octubre, a los 77 años. El fallecimiento se produjo a última hora de la tarde en su vivienda del barrio de Ciutat Vella, tras un accidente doméstico. Arquitecto y activista, dejó una huella imborrable en la configuración de la ciudad contemporánea, especialmente en la defensa del espacio público y la recuperación del patrimonio histórico.
Su trayectoria profesional y ciudadana se entrelazó con los grandes cambios urbanísticos de Valencia. Fue un protagonista destacado en las movilizaciones que lograron salvar la Devesa del Saler de la urbanización masiva y transformar el antiguo cauce del Túria en un parque lineal. Esta labor le valió el reconocimiento institucional cuando, en 2015, el Ayuntamiento le otorgó el título de Hijo Predilecto de Valencia.
Dolç no se limitó a la teoría; ejerció su profesión con un enfoque centrado en la escala humana. Dirigió la rehabilitación de edificios emblemáticos como el Octubre Centre de Cultura Contemporània, ubicado en los antiguos almacenes El Siglo, y la Fundació d'Art Chirivella Soriano en el Palau de Joan de Valeriola. También mantuvo una estrecha relación con Ca Revolta, un espacio cultural y de activismo en el que participó activamente.
Su compromiso político y social se remonta a la dictadura franquista. En junio de 1975, fue detenido junto a otros nueve compañeros en Alaquàs durante una reunión clandestina para impulsar el Consell Democràtic del País Valencià. Permaneció tres días retenido por la Brigada Político-Social antes de quedar en libertad provisional. Esta experiencia marcó su militancia en el Moviment Comunista del País Valencià y su participación en las primeras elecciones democráticas de 1977.
Incluso en sus últimos días, Dolç mantuvo su voz crítica. En abril de este año, publicaba un artículo comparando el escándalo de Les Naus con las irregularidades en la adjudicación de viviendas protegidas durante el franquismo. En octubre, reflexionaba sobre la necesidad de integrar la naturaleza en las ciudades para combatir el cambio climático y mejorar el bienestar de los ciudadanos. Su legado perdura en la ciudad que ayudó a construir.