Vox ha dado un paso atrás en su estrategia electoral para el Senado. El partido de Santiago Abascal ha decidido no presentar lista propia en seis provincias, entre ellas Valencia y Castellón, y limitará su presencia a un solo candidato en otras catorce, como Alicante. El objetivo es claro: frenar la candidatura conjunta que han acordado el PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas de izquierdas como Compromís. Vox y el PP buscan así mantener la mayoría absoluta en la Cámara Alta y alcanzar los tres quintos de representación, una cifra clave para renovar el Consejo General del Poder Judicial.
En las restantes veintitrés provincias, Vox concurrirá con normalidad. El acuerdo se cierra en el último día de plazo para presentar candidaturas. Los voxistas han pedido responsabilidad y altura de miras, asegurando que el resto de la oposición corresponderá a este gesto. Reconocen que son formaciones políticas muy diferentes, pero coinciden en la necesidad de expulsar a la organización criminal de Sánchez de las instituciones. Se desconoce si los candidatos voxistas se integrarán en las listas del PP en Valencia y Castellón, lideradas por Susana Camarero y Alberto Fabra respectivamente.