La calle Colón de Valencia se encuentra en la fase final de su rehabilitación integral, con la capa de rodadura ya colocada y la señalización definitiva pendiente de instalación. Los trabajos, iniciados el 15 de junio y ejecutados por Pavasal, siguen el cronograma municipal y están programados para concluir a principios de diciembre de 2026, previo al arranque de la campaña navideña. La inversión, que roza los dos millones de euros, transforma una superficie de 21.900 metros cuadrados en una de las arterias comerciales más importantes del centro urbano.
Entre las mejoras técnicas destaca la aplicación de 12.000 metros cuadrados de asfalto fonoabsorbente, material que el consistorio espera reduzca el ruido del tráfico hasta 10 decibelios y disminuya las emisiones de CO₂ en un 20 %. Las aceras, de unos seis metros de anchura, han sido renovadas con más de 8.100 metros cuadrados de granito, eliminando obstáculos y trasladando las plazas de motos para despejar el paso peatonal. Además, se han instalado nuevos separadores de caucho para el carril bici y se han mejorado los accesos en la plaza de Els Pinazos y la calle Cerdà de Tallada.
El mobiliario urbano se ha actualizado con 60 bancos, sillas y 90 papeleras, junto a semáforos específicos para bicicletas y mejoras en la accesibilidad. El concejal Juan Giner subrayó que la actuación, primera gran aplicación del Plan Valentia, busca no solo renovar el pavimento, sino ganar espacio para las personas y ofrecer un entorno más ordenado. Los trabajos se han organizado por sectores para mantener abiertos los accesos a los comercios y evitar el cierre total de la vía al tráfico.
En el ámbito residencial, Metrovacesa avanza en el diseño de un coliving de 167 unidades en el distrito de Quatre Carreres, en alianza con Santander Alternative Investments. El proyecto, que busca ofrecer alojamiento flexible con zonas comunes como gimnasio o coworking, está previsto iniciar su construcción en 2027 y finalizarla en 2029. Esta iniciativa se enmarca en la apuesta de ambas entidades por fórmulas residenciales alternativas a la promoción tradicional de viviendas en venta.
La proliferación de este modelo, que genera comunidad y atiende a perfiles como nómadas digitales o estudiantes, ha llevado al Ayuntamiento a actualizar puntualmente el PGOU de 1988 para regular estas nuevas realidades residenciales. Otras promotoras como Neinor Homes, Urban Campus o The Residential Club también han impulsado proyectos similares en la ciudad, aprovechando la capacidad de Valencia para captar profesionales desplazados y otros colectivos con necesidades de alojamiento temporal.