Los alojamientos de la provincia de Castellón han registrado un 70% de ocupación durante la primera quincena de octubre, lo que supone un incremento de casi ocho puntos respecto al mismo periodo de 2025, cuando la tasa se situó en el 62,4%. Esta mejora en la actividad turística marca el arranque de la temporada otoñal, aunque la provincia se mantiene por debajo de la media de la Comunitat Valenciana, que alcanzó el 85,1%, un 3,3% más que hace un año. Los hoteles de tres estrellas lideran la ocupación con un 78,7%, mientras que los de cuatro estrellas registran un 67%. Las reservas para la segunda quincena del mes se acercan al 80%, lo que refleja perspectivas conservadoras pero sólidas para el cierre del mes.
El turismo nacional sigue siendo el principal motor de la demanda, con un 73,3% de los clientes alojados procedentes de España. El segmento internacional, aunque minoritario, está encabezado por viajeros del Reino Unido (5,3%), Francia (4,4%) y Alemania (3,2%). La evolución de la ocupación confirma el avance de la actividad hotelera más allá de los meses centrales del verano, consolidando la desestacionalización como una tendencia en crecimiento. Este fenómeno no solo beneficia a los hoteles, sino que también genera empleo más estable, mayor actividad para el comercio y la restauración, y una mejor distribución de los visitantes a lo largo del año.
A pesar de los avances, la secretaria general de Hosbec, Nuria Montes, advierte que estos resultados no se pueden dar por garantizados. Para que la temporada se alargue hacia el invierno, es necesario que las administraciones acompañen con conectividad aérea, promoción estable y planificada en los mercados emisores, y un marco normativo que dé seguridad a quienes invierten y generan empleo en el sector. La provincia todavía tiene margen para reforzar su actividad hotelera fuera de la temporada alta, aunque ya se perfila como un destino de doce meses gracias a la inversión en calidad y la renovación de la planta hotelera.