La provincia de Alicante enfrenta un cuello de botella crítico en su desarrollo económico debido a la insuficiencia de terrenos industriales adecuados. Esta carencia no solo limita la expansión de las empresas ya establecidas, sino que también actúa como un factor disuasorio para nuevos proyectos de inversión que buscan ubicarse en la región. La situación se ha puesto sobre la mesa durante la última edición del Foro Conversa Marina Alta, celebrado en Dénia, donde representantes de diversas entidades empresariales y administrativas coincidieron en la urgencia de desbloquear la situación.
César Quintanilla, presidente de CEV Alicante, subrayó la gravedad del problema al afirmar que la falta de suelo disponible provoca que compañías con ganas de crecer no encuentren espacio para hacerlo, retrasando proyectos y perdiendo oportunidades frente a otras regiones. A pesar de que la provincia cuenta con aproximadamente 75 millones de metros cuadrados calificados como suelo industrial, solo una fracción de esta superficie es realmente aprovechable en la actualidad. La generación de nuevo suelo en los últimos años ha sido mínima, lo que ha creado una brecha significativa entre la planificación teórica y la realidad práctica del mercado.
Los plazos de espera se han convertido en un obstáculo mayor. Quintanilla explicó que las empresas necesitan certezas sobre cuándo podrán disponer de los terrenos para tomar decisiones de inversión. Cuando estos procesos se alargan durante años, la competitividad de Alicante se resiente frente a otros territorios más ágiles. Por ello, la patronal reclama una simplificación de los trámites administrativos y una mayor coordinación entre las distintas administraciones, sin renunciar a la planificación urbanística y la protección del territorio. La complejidad burocrática no puede convertirse en una barrera infranqueable para la actividad económica.
Más allá de la disponibilidad de terrenos, el empresariado insiste en la necesidad de garantizar infraestructuras básicas. No tendría sentido habilitar nuevas áreas industriales si estas carecen de carreteras, conexiones adecuadas, servicios y, cada vez más, capacidad energética suficiente. Julio Delgado, director general de Industria de la Generalitat Valenciana, advirtió de que la inacción podría repetir el problema de la vivienda en el sector industrial si no se crean al menos diez nuevos polígonos en los próximos años. Delgado también destacó la confianza en la nueva Ley Urbanística en trámite, que busca agilizar estos procesos, y recordó iniciativas como el visor de suelo industrial y las ayudas de Ivace+i para modernizar los parques empresariales.
Raquel Rosique, de Fepeval, trasladó que la cuestión ha dejado de ser meramente urbanística para convertirse en un asunto de competitividad económica. Las empresas necesitan suelo que llegue a tiempo y con las dotaciones necesarias. Rosique también puso el foco en las Entidades de Gestión y Modernización (EGM) como herramientas clave para transformar las necesidades de las compañías en proyectos concretos, convirtiendo las áreas industriales en ecosistemas más competitivos. En la Marina Alta, Juan Carlos Juan, de Cedma, explicó que trabajan para impulsar la constitución de EGM en la comarca, donde algunas empresas ya han tenido que buscar suelo en territorios vecinos debido a la planificación insuficiente.