
La Residencia San José ha comenzado a operar en Castellón con una capacidad de 37 plazas para personas con graves problemas de salud mental. Desde su apertura en septiembre, el centro ya acoge a 20 usuarios, según ha confirmado la alcaldesa, Begoña Carrasco, durante la visita oficial al recinto. La primera edil, acompañada por la concejala de Bienestar Social, Clara Adsuara, ha destacado la importancia de este recurso para la ciudad y ha agradecido a Insoeme su apuesta por la inversión en este ámbito.
El proyecto, que ha requerido una inversión de aproximadamente 1,45 millones de euros, cuenta con una plantilla de entre 30 y 35 profesionales. Carrasco ha subrayado que "sin salud mental no puede haber salud" y ha defendido la necesidad de recursos que ofrezcan atención, escucha y acompañamiento tanto a los pacientes como a sus familias. La alcaldesa ha compartido la filosofía del CEO de Insoeme, Pablo Ribes, quien prioriza la escucha activa y el acompañamiento para ayudar a los usuarios a recuperar su vida.
Durante el acto, han estado presentes diversas autoridades, como la directora general de Personas con Discapacidad de la Generalitat Valenciana, Bárbara Congost, y la delegada territorial de Servicios Sociales, Familia e Infancia, María José Arquimbau. También han asistido el director general de Infraestructuras Sociosanitarias, Borja Ottobrino, y la directora adjunta del IVASS, Lourdes Bernal. La alcaldesa ha resaltado la colaboración público-privada como clave para ampliar los recursos y ofrecer respuestas a las necesidades de la ciudadanía.
Además de la residencia, Carrasco ha recordado la puesta en marcha este año de SASEM, un servicio que cuenta con una trabajadora social y un psicólogo para ofrecer atención y apoyo a personas con problemas graves de salud mental. El Ayuntamiento tiene previsto ampliar este servicio con nuevos equipos en 2027. Asimismo, se trabaja en el primer Plan Municipal de Salud Mental de Castellón, cuya presentación está prevista para el primer trimestre del próximo año. La elaboración del plan cuenta con la participación de profesionales, entidades, instituciones y representantes vecinales, además de la colaboración de la Universitat Jaume I en el diagnóstico de las necesidades de la ciudad.