Los precios en Castellón no muestran señales de calma. El Índice de Precios de Consumo (IPC) registró en septiembre una subida interanual del 5%, un dato que marca el nivel más elevado desde febrero de 2023 y que supera tanto la media nacional como la autonómica. Este repunte confirma que la presión sobre las economías familiares se concentra en partidas muy concretas, lejos de la cesta de la compra.
El motor principal de este encarecimiento generalizado es el transporte y la energía. La utilización de vehículos personales acumula un alza del 17% respecto al mismo mes del año anterior, un grupo que absorbe el impacto directo de los carburantes y los costes de movilidad. Paralelamente, la electricidad, el gas y otros combustibles se encarecen un 14,3% en doce meses, con un repunte mensual del 2,6% que anticipa el peso de los recibos en los próximos meses de mayor consumo.
Aunque los alimentos suben un 2,5% interanual, una tasa inferior al promedio general, esta moderación no aligera la factura doméstica. El verdadero desafío para los presupuestos locales reside en los gastos vinculados al coche, los seguros, que crecen un 6,2%, y los servicios de alojamiento, que mantienen una presión anual del 7,4% pese al descenso estacional de septiembre. La provincia se sitúa así por encima del 4,9% estatal y del 4,8% valenciano, reflejando una vulnerabilidad específica ante la volatilidad de los suministros.
La reacción del Gobierno ante esta escalada de costes en el sector energético ya está en marcha. El fuerte encarecimiento del gasóleo, que subió un 34%, y de la gasolina, con un 27%, ha activado la cláusula de emergencia del plan anticrisis. Como consecuencia, el descuento de 20 céntimos por litro se mantendrá en noviembre, una medida que se someterá a convalidación parlamentaria el próximo viernes y que podría reducirse a 13 céntimos en diciembre si los precios no vuelven a dispararse.
El acumulado de los nueve primeros meses de 2026 ya sitúa el IPC provincial en un 3,9%, una cifra que deja claro que la inflación no es un fenómeno puntual, sino una tendencia que condiciona el poder adquisitivo. Mientras los productos alimentarios muestran una evolución más contenida, la dependencia de la energía y el vehículo privado sigue marcando el ritmo de los precios en la provincia.