La V-21 se ha convertido en un laberinto de retenciones desde las primeras horas de este sábado. La autovía permanece totalmente cortada en ambos sentidos entre Valencia y Port Saplaya, un bloqueo que afecta a una de las principales vías de acceso y salida de la ciudad hacia el norte. El origen del incidente se remonta a las cuatro de la madrugada, cuando un incendio de vegetación en Alboraia consumió unos cables de alta tensión que, posteriormente, cayeron sobre el asfalto de la carretera. La Dirección General de Tráfico (DGT) confirmó el cierre inmediato de todos los carriles desde el kilómetro 14 al 18, una zona crítica que conecta directamente con la capital.
La situación se agrava por coincidir con el puente de las festividades del Nou d'Octubre y del Día de la Hispanidad. Aunque el tráfico era escaso durante la madrugada, a partir de las nueve de la mañana las colas se han hecho inevitables, especialmente en los accesos a la ciudad. Los vehículos que intentan entrar en Valencia se desvían en el kilómetro 14 para circular por la CV-311 en dirección a València, mientras que otros optan por la A-7 y la CV-35. El Ayuntamiento de Valencia ha colaborado dirigiendo el tráfico de salida por la avenida Tarongers y la Patacona, facilitando el enlazar con el acceso a la V-21 a la altura del centro comercial Alcampo.
Los equipos técnicos continúan trabajando en la zona para resolver la incidencia, pero de momento no existe ninguna previsión sobre cuándo se podrá restablecer la circulación normal. La Policía Local de Valencia y la Guardia Civil mantuvieron el control del tráfico a la altura de la Universidad Politécnica desde pasadas las cuatro de la mañana. La DGT recomienda a los conductores que intenten evitar la zona saliendo por Massalfassar y por la CV-300, o incluso por el bypass para acceder a Valencia desde la pista de Ademuz. El tráfico denso se está trasladando a la CV-311 por el desvío de la circulación, generando congestión en las vías alternativas.