
La XXI Entrada de Moros y Cristianos transformó el centro de Valencia en un escenario de música, color y tradición. Este año, la celebración adquirió un matiz especial al dedicar un espacio destacado a las comparsas de los municipios afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Representantes de Catarroja, Massanassa, Benetússer, Aldaia, Sedaví, Paiporta, Alaquàs, Quart de Poblet, Manises, Riba-roja y Chella desfilaron como parte del 'Batalló de Representants dels Pobles Invitats'.
El recorrido comenzó con la tradicional Baixada de Glòria y siguió por la calle de la Pau, Poeta Querol, las Barques y la plaza del Ayuntamiento, hasta llegar a la confluencia entre la Estación del Nord y la plaza de Bous. La asistencia fue masiva, con miles de personas que se congregaron a lo largo del trayecto. Muchos asistentes, tanto locales como extranjeros, llegaron temprano para asegurar las mejores posiciones, algunos incluso haciendo cola desde las 15:30 horas. El ambiente festivo se complementó con la presencia de falleras mayores y cortes de honor de 2024 y 2025, que participaron en el cortejo.
Paralelamente, la Comisión Nou d'Octubre organizó una manifestación reivindicativa que circuló por un anillo exterior, desde la plaza de Sant Agustí y por la calle de Colom. Ambas actividades, una festiva y otra política, se desarrollaron de forma simultánea pero separada, reflejando la dualidad de las celebraciones del día de la Comunidad Valenciana.
La celebración también incluyó la entrega simbólica de la espada entre las falleras mayores, un acto que marca el cierre de la temporada fallera. Berta Peiró cedió la espada a su predecesora, Carmen Prades, en un momento que ha adquirido un carácter ceremonial.