
La plaza de la Reina de Valencia fue el escenario de una concentración convocada por el colectivo Patriam contra la acampada por la vivienda. El acto, que se había anunciado inicialmente para la plaza del Ayuntamiento, fue trasladado por las autoridades a la plaza de la Reina por motivos de seguridad. Esta decisión buscaba evitar posibles enfrentamientos entre los manifestantes ultras y los simpatizantes de la acampada, siguiendo un protocolo similar al aplicado en Madrid.
La protesta reunió a unas 50 personas, aunque durante la mayor parte del evento el número de asistentes apenas superó las 38. Los participantes vestían predominantemente ropa negra y portaban banderas de España, con una estética uniforme que marcó la presencia del grupo. Algunos de los asistentes aparentaban ser menores de edad, lo que llamó la atención sobre la composición del grupo.
La Policía Nacional desplegó un importante dispositivo de seguridad para vigilar la concentración. Se movilizaron varias unidades de agentes y un helicóptero sobrevoló la zona para controlar cualquier posible incidente. Este despliegue reforzado se justificó por la proximidad entre la plaza de la Reina y la plaza del Ayuntamiento, donde se mantienen cientos de tiendas de campaña de la acampada.
Paralelamente, en la plaza del Ayuntamiento se estableció un cordón de seguridad informal formado por simpatizantes de la acampada. Este grupo, compuesto principalmente por jóvenes vestidos de negro con brazaletes rojos y mascarillas, desplegó una pancarta con el lema "Contra el fascismo, organización de clase". Su objetivo era proteger a los acampados y evitar conflictos directos con los manifestantes ultras.
En el marco de la acampada, se prevé guardar un minuto de silencio a las 19:30 horas en memoria de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desahuciada y cuyo caso se ha convertido en un símbolo de la crisis de la vivienda. Su muerte ha intensificado las reivindicaciones y ha marcado la tensión en la recta final hacia el 9 de octubre, Día de la Comunitat Valenciana.