
La plaza del Ayuntamiento de Valencia se ha convertido en un punto de tensión antes del 9 de Octubre. La acampada por la vivienda, que lleva días instalada en el espacio, se enfrenta a una concentración convocada por Patriam, un grupo de ultraderecha, para el jueves 8 de octubre a las 18 horas. La protesta, que se presenta bajo el lema "Contra la acampada ilegal", añade una nueva cita en el espacio donde permanecen los manifestantes por el derecho a la vivienda.
La situación ha generado un debate sobre la seguridad y la compatibilidad de la protesta con la programación festiva. El Ayuntamiento ha enviado un requerimiento a la Delegación del Gobierno advirtiendo de posibles acciones legales si no se garantiza la seguridad y el desarrollo de los actos. Los acampados, por su parte, han alertado de posibles intentos de levantar el campamento y han pedido apoyo ciudadano, insistiendo en el carácter pacífico de la movilización.
El sector pirotécnico también ha mostrado su preocupación por la acampada, que podría afectar a la mascletà del 9 de Octubre y a un espectáculo internacional del 11 de octubre. Las asociaciones del sector han exigido a la Delegación del Gobierno que ponga todos los medios para garantizar la celebración de los actos y han advertido de posibles responsabilidades patrimoniales y penales si no se resuelve la situación.
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha defendido que la Policía Nacional garantizará la seguridad de todas las personas, incluidas las que ejercen su derecho de reunión, y ha apelado al diálogo para encontrar una solución. Sin embargo, el concejal de Seguridad Ciudadana, Jesús Carbonell, ha denunciado la falta de presencia de Policía Nacional en la plaza, mientras que la concejala socialista Elisa Valía ha reprochado al gobierno municipal haber solicitado la intervención de la Delegación sin informes que justificaran la inseguridad.
La acampada por la vivienda, que comenzó tras una movilización por el derecho a la vivienda, ha ido aumentando hasta reunir varios centenares de tiendas de campaña y participantes. Los manifestantes se han organizado mediante distintas comisiones para gestionar la convivencia, la logística y la seguridad del campamento. Los portavoces de la acampada, Hugo y Mario, han expresado su preocupación por informaciones que les habían llegado sobre movimientos para intentar levantar la protesta el jueves 8, pero han asegurado que no responderían a la violencia con violencia.