
La acampada en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia ha superado las 400 tiendas y reúne a unas 700 personas tras una noche marcada por intensas lluvias y tormentas. El campamento, surgido de forma espontánea tras la manifestación del sábado y con el respaldo del Sindicat de Llogateres, continúa su lucha por el derecho a la vivienda digna. A pesar de las dificultades, los participantes mantienen su presencia en la plaza, a pesar de que la organización ha tenido que improvisar medidas de protección ante las precipitaciones.
Los acampados han tenido que pasar la madrugada achicando agua de sus tiendas, muchas de las cuales se inundaron debido a la pendiente de la plaza. Manuel, un miembro de la organización, relató que las lluvias llegaron cuando aún estaban recogiendo alimentos y organizando la sentada, lo que complicó la situación. Otros jóvenes, como Eva, Naiara y Marc, confirmaron que el agua entró en sus tiendas a pesar de haber colocado plásticos en el techo, pero aseguran que seguirán allí para defender sus derechos.
A pesar de las adversidades, la acampada se ha organizado en diferentes grupos para gestionar la accesibilidad, las asambleas, la convivencia y la seguridad. Los participantes han solicitado donaciones de materiales como lonas, cubos, garrafas de agua, bridas, pinzas y cuerdas para secar la ropa. La plaza se ha animado a medida que avanzaba la mañana, con ciudadanos que se acercan a apoyar el campamento, aunque también ha habido tensiones con algunos individuos que han increpado a los acampados.
El anuncio de adelanto electoral por parte del presidente del Gobierno ha generado una reacción mixta entre los participantes. Manuel Martí ha expresado alegría por demostrar que la unión civil puede ejercer presión, pero también ha manifestado temor ante posibles retrocesos en derechos básicos si entran ciertos gobiernos. La asamblea de los acampados se reunirá para decidir los próximos pasos, ya que la ocupación se mantiene indefinida hasta que se consigan medidas reales en materia de vivienda.