
El diseño dejó de ser un acto solitario en el taller para convertirse en un gesto compartido en pleno centro de Valencia. Entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre, Porcelanosa transformó su showroom en la calle Jorge Juan y el Mercado de Colón en espacios de encuentro, donde el material, el proceso creativo y la participación ciudadana se entrelazaron sin fronteras.
La iniciativa, llamada Beyond Design, no se limitó a exhibir productos. Fue un ejercicio de acercamiento: tres propuestas distintas, cada una con su lenguaje, su ritmo y su público. Three Visions of Design reunió a BETA Ø, Kresta Design y Astet Studio para explorar el potencial de XTONE y Krion®, dos materiales del grupo. Cada estudio creó una pieza única, no como objeto final, sino como testimonio de un proceso. La mesa redonda del 29 de septiembre, moderada por Clara Calvo, directora comercial nacional de XTONE, permitió ver cómo el diseño se construye entre desafíos técnicos y visiones creativas.
El 30 de septiembre, el proyecto salió del showroom. En el Mercado de Colón, una obra colectiva se gestó bajo el sol. Un dibujo con piezas emblemáticas del diseño del siglo XX y XXI fue trazado sobre superficies cerámicas. Personas de todas las edades, con pinceles de Isaval, pintaron una sección. Al final del día, Blanca Peris y Francisco Vallejo pusieron la última pincelada, cerrando una experiencia que no se limitó a un mural, sino a un acto de pertenencia.
En paralelo, Fabric & Feel creó un espacio donde el tacto, el color y la forma se combinaron. Sillones Stripes, tapizados con tejidos de IQ Home, se convirtieron en protagonistas de una instalación que invitaba a sentarse, tocar y sentir. Como recuerdo, los participantes recibieron una fotografía instantánea, un pequeño fragmento de un momento que ya no era solo suyo, sino del colectivo.
La presencia de Porcelanosa en Feria Hábitat y Espacio Cocina SICI, celebradas en Feria Valencia entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre, no fue un evento aislado. Fue parte de una estrategia más amplia: acercar el diseño al público, no desde la distancia de una vitrina, sino desde la cercanía de una pincelada, una conversación o un asiento.
El resultado no fue solo una exposición, sino una experiencia que dejó huella. No se trata de lo que se vio, sino de lo que se vivió. Y eso, en el fondo, es lo que el diseño debería ser: un diálogo, no una exhibición.