La Comunitat Valenciana ha sido reconocida por la OCDE como la región europea con mayor inversión en Ayuda Oficial al Desarrollo, superando a otras autonomías y territorios clave como Flandes, Cataluña o Escocia. Este reconocimiento no se basa solo en cifras, sino en el modelo de cooperación descentralizada que ha consolidado en los últimos años.
El informe de la OCDE, titulado 'The Impact of Decentralised Development Cooperation: Driving Local Governance and the SDGs', analizó la acción de gobiernos regionales en todos los países miembros. En él, se destaca que la Generalitat ha logrado un impacto significativo en 53 países, beneficiando a 11,3 millones de personas en los últimos cuatro años. Más de la mitad de estos beneficiarios son mujeres e infancia, lo que refleja un enfoque centrado en la equidad y la protección de los más vulnerables.
La acción valenciana no se limita a la ayuda tradicional. En 2026, la Generalitat destinó más de 12,3 millones de euros a situaciones humanitarias en países afectados por conflictos, desastres naturales o crisis sociales, como los recientes terremotos en Venezuela y Colombia. Este esfuerzo se realiza a través de 121 agentes y 429 entidades sociales operando sobre el terreno, lo que evidencia una red de cooperación amplia y descentralizada.
El director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo, Pedro Carceller, ha señalado que este logro es fruto de un sistema colaborativo que incluye ONGs, universidades, entidades locales, empresas y cooperativas. Para él, el reconocimiento internacional no es solo un mérito institucional, sino un reflejo del compromiso valenciano con desafíos globales que no respetan fronteras.
Carceller subraya que la cooperación no es solo responder a crisis lejanas, sino construir alianzas para afrontar problemas interdependientes como los desplazamientos forzados, la inestabilidad económica o la inequidad. El informe de la OCDE también destaca el creciente papel de las administraciones territoriales en la cooperación internacional, un fenómeno que la Comunitat Valenciana ha anticipado y consolidado.
Este liderazgo no es un hecho aislado. Se enmarca en una estrategia de desarrollo sostenible que prioriza la gobernanza local, la adaptación climática y el fortalecimiento de capacidades en los países receptores. El modelo valenciano, basado en la colaboración y la inteligencia colectiva, se presenta como un ejemplo de cómo las regiones pueden incidir en el desarrollo global desde una perspectiva humana y territorial.