
Tras el paso de un episodio de lluvias intensas que provocó una alerta roja en el litoral norte de la Comunitat Valenciana, las autoridades han decidido reducir el nivel de aviso a naranja durante la mañana del viernes. Esta medida, tomada por la Generalitat Valenciana tras la finalización del aviso por parte de la Agencia Estatal de Meteorología a las dos de la madrugada, permitió al Ayuntamiento de València iniciar una desescalada progresiva de las restricciones. Aunque no se registraron incidentes graves en la ciudad, se activaron albergues temporales para albergar a 142 personas durante la noche del jueves al viernes, distribuidas entre varios centros de acogida.
Con la mejora del estado climático, el Consistorio ha reabierto la actividad educativa en horario de tarde, incluyendo centros de enseñanza reglada y no reglada como conservatorios, la Universidad Popular, los institutos de educación secundaria en turno de tarde y escuelas de idiomas. Asimismo, se han restablecido los servicios en centros de mayores, siempre que se encuentren en zonas libres de inundaciones. También han vuelto a abrir sus puertas museos y bibliotecas, como parte de los esfuerzos por restablecer la normalidad en la vida ciudadana.
No obstante, persisten algunas restricciones para garantizar la seguridad. Los parques, el Jardín del Túria y los cementerios permanecen cerrados. La actividad deportiva al aire libre organizada por la Fundación Deportiva Municipal sigue suspendida, aunque se permite la práctica de deportes en espacios cubiertos. Asimismo, se han cancelado las actividades culturales de la iniciativa Cultura als Barris. Además, se mantiene la oposición de un técnico de gestión administrativa en la Universitat de València, que continúa en curso.
En paralelo, el Servicio de Movilidad ha anunciado una intervención en la parada de EMT 155 – Blasco Ibáñez – Almela i Vives, donde se instalará un sistema de detección de autobuses que activará paneles luminosos y señalización específica para peatones. Se construirá un nuevo paso de peatones de diez metros sobre el carril bici, se colocarán barandillas y marcas transversales para reducir la velocidad de bicicletas y vehículos de movilidad personal. Esta actuación forma parte del proyecto europeo UPPER, enfocado en mejorar el transporte público sostenible en ciudades.
La decisión de rebajar la alerta se tomó con cautela, a pesar de que la Aemet ya había finalizado el aviso rojo. La Generalitat mantuvo el nivel máximo hasta confirmar la estabilidad de la situación, priorizando la prudencia ante posibles nuevos episodios climáticos. La reanudación de servicios se ha llevado a cabo con un enfoque gradual, adaptado a las condiciones reales del terreno y a la evolución de los datos meteorológicos, asegurando que la recuperación de la ciudad sea segura y sostenible.