
A las 6.30 horas de este miércoles, un incendio se desató en una vivienda del cuarto piso del número 76 de la calle Florista, en el barrio de Benicalap, en València. El fuego, cuyo origen aún se desconoce, se propagó con rapidez por una habitación, generando una intensa humareda que invadió todas las estancias del inmueble. Uno de los cinco inquilinos, un joven que se encontraba en la ducha, notó primero un olor a quemado y pensó que era algo relacionado con la cocina. Pero cuando la humareda se hizo más densa, activó las alarmas y se dio cuenta de que la situación era grave.
Tras intentar salir, el joven se refugió en el pequeño balcón que da a la calle Florista para poder respirar. Allí quedó atrapado, sin poder regresar al interior de la vivienda por el fuego y el humo. Sus compañeros de piso, alertados por el olor y el humo, intentaron abrir las puertas de las habitaciones, pero uno de ellos no respondió. Al comprobar que no estaba en su cuarto, se dieron cuenta de que había salido antes a trabajar, y que el fuego se había originado precisamente en su habitación.
En cuestión de minutos, los servicios de emergencia fueron alertados. Hasta el lugar acudieron bomberos de València, que lograron rescatar al joven del balcón. También se desplazaron unidades de Policía Local, que cortaron el tráfico de la Línea 4 del tranvía, Policía Nacional y una unidad del SAMU. Aunque todos los afectados fueron atendidos, ninguno revistió gravedad. Los bomberos extinguieron el fuego y ventilaron el inmueble, mientras se activó el Servicio de Atención a Urgencias Sociales (SAUS) para acompañar a la familia afectada.
La calle Florista fue cerrada temporalmente, pero tras la finalización de las labores de rescate y ventilación, la Policía Local confirmó que ya estaba abierta al tráfico de autobuses y tranvías. El caso sigue siendo investigado por las autoridades, que aún no han determinado las causas exactas del incendio. El joven, afortunadamente, salió ileso del incidente, aunque el susto fue considerable. La vivienda quedó dañada, y la familia se enfrenta ahora a las consecuencias materiales y emocionales del siniestro.