
Mónica Oltra ha presentado su proyecto para la alcaldía de Valencia en el marco de las elecciones municipales de 2027, con un enfoque que prioriza la urgencia social y ambiental. Entre sus primeras acciones, si resulta elegida, está la solicitud para que la ciudad sea declarada zona tensionada, una medida clave para frenar el aumento descontrolado de los alquileres. La candidata destaca que el acceso a una vivienda en la ciudad se ha vuelto insostenible, señalando que incluso con un presupuesto mensual de 2.000 euros no se garantiza una casa, lo que refleja una crisis estructural en el acceso a la vivienda como bien esencial para muchos vecinos.
Su programa se articula en tres ejes fundamentales. El primero gira en torno a la emergencia climática, con un compromiso claro de replantar 5.000 árboles en los alcorques vacíos de la ciudad. Esta iniciativa busca reducir las temperaturas urbanas y mejorar el entorno cotidiano, inspirándose en ejemplos como el Bioparc, donde las zonas verdes logran una temperatura significativamente más baja. Además, plantea la necesidad de recuperar espacios públicos mediante la rehabilitación de adoquines y la creación de más áreas verdes.
En el ámbito de la movilidad, Oltra defiende una transformación radical del modelo de transporte en la ciudad. Considera que el coche no puede seguir siendo el protagonista del espacio urbano. Para cambiar esta dinámica, propone implementar parkings disuasorios en las entradas de Valencia y fortalecer el transporte público, especialmente la EMT, como alternativa viable y de calidad. Su visión apunta a desincentivar el uso del vehículo privado, una tendencia que ha crecido en los últimos años, y a promover soluciones sostenibles como las que se impulsaron durante el mandato de Joan Ribó.
El tercer pilar de su propuesta se centra en la gestión directa de los servicios sociales, rechazando la externalización que, según ella, genera lentitud y burocracia. Insiste en que los servicios deben ser gestionados desde el Ayuntamiento para garantizar eficiencia y cercanía. Asimismo, anuncia que no renovará las licencias de apartamentos turísticos ubicados en viviendas residenciales, una medida que busca equilibrar el uso del espacio urbano entre los habitantes y los turistas, dejando fuera de esta restricción a hoteles y apartahoteles.
Oltra también ha abordado el contexto político actual, criticando el gobierno anterior y destacando la necesidad de una transformación profunda en la gestión municipal. Su mensaje se basa en la idea de que la resistencia de las ciudades debe centrarse en lo físico, en lo compartido, en lo tangible, como contrapunto a la influencia de las redes sociales y las dinámicas ultra. Para ella, la política debe ser ilusionante y sanadora, capaz de reconstruir la ciudad desde el territorio local y el compromiso con sus vecinos.
Su campaña se desarrollará desde un autobús, símbolo de su compromiso con el transporte público. A pesar de tener un juicio pendiente que califica como una persecución política, asegura que no afectará su proyecto. Su objetivo final es una Valencia más humana, donde la convivencia, la sostenibilidad y el acceso a servicios básicos sean prioridades reales, no solo promesas.