
El Valencia Basket comenzó la defensa de su título en la Liga ACB con una derrota inesperada ante el Ilerna Lleida, que se impuso por 100-105 en el Roig Arena. El encuentro, marcado por altibajos emocionales desde el primer minuto, mostró una clara superioridad inicial del equipo catalán, que arrancó con un parcial de 0-10 que obligó al entrenador Xavi Albert a solicitar un tiempo muerto. Aunque los valencianos lograron reaccionar con un ataque de 17-8 que les permitió tomar ventaja temporal (20-16), el Lleida no se dejó dominar y repitió el inicio dominante con otro 0-10 que dejó el marcador en 20-26 al final del primer cuarto.
En el segundo periodo, el Valencia Basket mostró una mejora notable en defensa y en precisión ofensiva, lo que le permitió acercarse al rival y salir al descanso con una mínima ventaja de 53-50. Sin embargo, el ritmo y la intensidad del Lleida no disminuyeron, y en el tercer cuarto, la actuación destacada de Kameron Taylor permitió al equipo valenciano abrir una brecha en el marcador (63-54). A pesar de este impulso, el equipo catalán no se rindió y, en los últimos diez minutos, logró dar la vuelta al resultado, pasando a liderar con 72-76.
La presión de jugar ante su afición se convirtió en un factor negativo para el Valencia Basket. La ansiedad por conseguir la victoria se tradujo en errores en lanzamientos sencillos, que el equipo no logró corregir en el momento clave. Aunque TJ Shorts intentó remontar la situación con un esfuerzo final, no fue suficiente para evitar la derrota, que supone la segunda en apenas tres partidos desde el inicio de temporada. Este comienzo inestable ha generado dudas sobre la solidez del proyecto y ha puesto en entredicho la capacidad del equipo para mantener el nivel exigido en una competición tan exigente como la ACB.
El equipo taronja, que durante gran parte del encuentro estuvo a remolque, no logró adaptarse al ritmo impositivo del Lleida, que demostró desde el principio su intención de imponerse. La falta de reacción ante los cambios de ritmo del rival y la incapacidad para mantener la concentración en momentos decisivos marcaron el rumbo del partido. La derrota no solo afecta al balance de resultados, sino que también impacta en la confianza del grupo, especialmente tras haber llegado a la temporada como defensor del título. El inicio de campaña, lejos de ser el esperado, ha dejado una sensación de inseguridad que el equipo deberá superar en los próximos compromisos.