
El aire de la avenida del Doctor Gadea se detuvo. No por el viento, sino por el peso de lo que venía. Una pancarta colgaba sobre el palacio de la Casa de las Brujas: 'Mazón a presó'. Detrás, cientos de personas, muchas con camisetas negras, rostros marcados por el tiempo y el dolor. No era una manifestación cualquiera. Era el eco de 232 vidas, y el grito de quienes aún no han recibido ni verdad ni reparación.
Las asociaciones de víctimas —Damnificats per la DANA de l'Horta Sud, Víctimes de la DANA 29 d'Octubre de 2024 y Víctimes Mortals de la DANA 29-O— han llevado su lucha a la ciudad de quien fue su máximo responsable. No por venganza, sino por justicia. Porque, según ellas, el tiempo no borra responsabilidades. Porque, según ellas, el aforamiento no es un privilegio, sino una impunidad que sigue protegiendo a quien, en su momento, decidió irse a comer mientras el aviso de alerta ya había sonado.
La concentración no fue un acto de desesperación, sino de memoria. Cada mes transcurrido desde el 29O se leyó en voz alta como una acusación. 'Muertes evitables', dijeron. 'El mensaje EsAlert llegó tarde', afirmaron. 'Mazón se fue a comer', recordaron. Y no lo hicieron para hacer ruido, sino para que nadie olvidara que el desastre no fue un accidente, sino una cadena de decisiones que se rompieron en el momento clave.
Las voces se alzaron contra el silencio. Mariló Gradolí, portavoz de una de las asociaciones, no ocultó su indignación: 'Mientras él está en la playa, las familias siguen esperando verdad, justicia y reparación'. Y no se refería solo a un hombre, sino a un sistema que, según ellas, sigue protegiéndolo. Que, según ellas, sigue permitiendo que un expresidente, con aforamiento y sueldo, siga en política, mientras las zonas afectadas aún no han vuelto a la normalidad.
El respaldo no fue solo de los afectados. Políticos de izquierda, sindicatos, entidades cívicas y sociales se unieron en un acto sin incidentes, pero con una carga emocional inmensa. No fue una movilización de partido, sino de pueblo. Porque, como dijo Rosa Álvarez, presidenta de Víctimes Mortals: 'Alicante no es Carlos Mazón, y Carlos Mazón no es Alicante'.
La protesta también fue un recordatorio: el 29O no fue un drama de una zona, sino de toda la Comunitat Valenciana. Castellón, Valencia, Alicante. Todos fueron afectados. Todos siguen esperando. Y todos, en esta jornada, recordaron que el rechazo a la impunidad no es un grito de odio, sino un grito de humanidad.