
Una ruptura matrimonial supone un momento de profunda transformación personal y social, que a menudo se traduce en una crisis económica inmediata para quienes la atraviesan. El estudio liderado por la Universitat de València analiza esta situación, destacando cómo los gastos derivados de la separación —como trámites legales, mudanzas o alojamiento temporal— pueden resultar insostenibles, especialmente para mujeres y colectivos en situación de vulnerabilidad. El proyecto no busca promover el divorcio, sino ofrecer una herramienta para mitigar sus consecuencias financieras más urgentes, convirtiéndose en un respaldo en momentos de transición familiar difícil.
Los investigadores Juan Bataller-Grau y Carlos Vidal-Meliá, expertos en Derecho Mercantil y Economía Financiera, han explorado la viabilidad de un seguro de divorcio como mecanismo de protección económica limitada. Su enfoque se centra en diseñar una cobertura que no sea universal, sino que responda a necesidades específicas y temporales, como la financiación de costes jurídicos o el acceso a un capital previamente acordado. El objetivo no es compensar todos los efectos del divorcio, sino actuar como un complemento al sistema jurídico y a las políticas públicas existentes.
Para fundamentar su propuesta, los autores han combinado el análisis de narrativas culturales, como la serie 'The Divorce Insurance', con experiencias reales de Estados Unidos y Europa. Este enfoque permite identificar patrones comunes en las dificultades financieras y legales que enfrentan las personas en proceso de separación. A través de este doble análisis, se han definido las condiciones técnicas, jurídicas y sociales que deberían cumplirse para que un seguro de este tipo sea viable y aceptado socialmente.
El estudio también aborda los riesgos asociados a este tipo de producto, como la contratación tardía o el posible incentivo al fraude. Por ello, proponen mecanismos de control, como periodos de carencia y límites claros en la cobertura, para garantizar que el seguro funcione como una herramienta de protección real y no como un estímulo a la ruptura. La percepción del seguro como una ayuda, no como un premio, es clave para su legitimidad y aceptación.
El trabajo, financiado por la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, no pretende imponer una solución inmediata, sino sentar las bases para un marco de protección financiera temporal. Su finalidad es ofrecer un modelo que pueda integrarse en el sistema de seguridad social familiar, ayudando a quienes más lo necesitan en momentos críticos, sin alterar el equilibrio del derecho de familia ni generar desincentivos.