
El Valencia CF ha resucitado tras la destitución de Carlos Corberán, con Óscar Sánchez como técnico interino. Este debutó con un once valiente y agresivo frente al Alavés, logrando la primera victoria de la temporada en Mendizorroza. Óscar Sánchez busca construir un equipo reconocible, atrevido y agresivo, con el objetivo de revitalizar el proyecto deportivo del equipo. La victoria no solo supone un balón de oxígeno para el club, sino que también pone fin a las cuatro derrotas consecutivas, ofreciendo un respiro a Braulio Vázquez en la grada y un futuro mejor en el horizonte.
El once inicial del Valencia CF tras la destitución de Carlos Corberán incluyó a Dimitrievski; Maffeo, Pepelu, De Haas, Gayà; Guido, Ugrinic, Mayol; Danjuma, Javi Guerra y Hugo Duro. Mayol ocupó la medular con Guido, mientras que Danjuma y Ugrinic ocuparon las bandas, con Guerra y Duro en punta. Óscar Sánchez anunció que su intención es que sus equipos tengan marcado a qué queremos jugar, siendo valientes y metiendo pasión e ilusión en cada partido. Esta actitud se reflejó en el campo, con un Valencia más intenso y enchufado, recuperando el alma y el juego perdido.
El equipo asaltó Mendizorroza con una asistencia de oro de Javi Guerra y un gol salvador de Luis Rioja, que pone fin a las cuatro derrotas consecutivas. Arnaut adelantó al Valencia en el minuto 18 después de un preciso pase interior de Javi Guerra, pero el VAR anuló el tanto por un fuera de juego milímetrico. El equipo insistió, pero el Alavés crecía y cada vez llegaba con más peligro a la portería de Dimitrievski. No fue la única ocasión a favor de los locales, con Ibáñez, Boyé y Toni Martínez metiendo miedo a un Valencia que recuperaba los viejos fantasmas de su pasado antes del descanso.
La tónica continuó en la reanudación con disparos de Toni Martínez al borde del área que salieron rozando el palo de Dimitrievski. A pesar de la mejora inicial del conjunto, el Valencia no pudo concretar ninguna de sus primeras aproximaciones. Braulio Vázquez se lamentaba en el palco de autoridades. Sin embargo, el buen arranque del equipo no tuvo continuidad hasta el descanso, y el equipo fue perdiendo peso en el partido en favor de un Alavés que crecía y cada vez llegaba con más peligro a la portería de Dimitrievski.