Las manifestaciones del sábado en València, Alicante y Castellón han devuelto el conflicto educativo valenciano a la calle al comienzo del curso. Docentes, familias y entidades cívicas reclamaron que la Conselleria de Educación reabra una negociación que sigue sin acuerdo mayoritario. La huelga indefinida iniciada en mayo continúa suspendida, pero las organizaciones convocantes no la dan por cerrada.
EFE confirmó las tres convocatorias simultáneas. La marcha valenciana salió de la plaza de San Agustín hacia la plaza del Ayuntamiento; en Alicante, el recorrido comenzó junto al IES Jorge Juan y terminó en la Explanada; en Castellón de la Plana, la plaza de Les Aules fue el punto de salida y regreso.
La mayor cifra publicada corresponde a València. La Delegación del Gobierno calculó cerca de 10.000 asistentes, según El País. No se han localizado recuentos oficiales equivalentes para Alicante y Castellón, por lo que no procede extender esa estimación a las tres capitales.
La subida salarial no cierra el conflicto
El inicio de curso coincide con la primera fase del acuerdo firmado por ANPE y CSIF: 75 euros mensuales desde septiembre, otros 75 en enero de 2027 y 50 adicionales en enero de 2028. CSIF presenta los 200 euros acumulados como una mejora consolidada. Los sindicatos y entidades que impulsaron las marchas sostienen que el paquete no resuelve el conjunto de sus demandas ni recibió respaldo suficiente del profesorado consultado.
Las reivindicaciones incluyen plantillas y sustituciones, reducción de ratios, menos burocracia, mejoras salariales, infraestructuras y mayor presencia del valenciano. Son peticiones de los convocantes, no medidas ya acordadas. También rechazan la nueva función de la inspección educativa sobre neutralidad ideológica incluida en la ley de acompañamiento de 2026.
Educación admite límites en la negociación
La Conselleria sostiene que hay puntos que considera imposibles de negociar. Educación afirmó antes de las marchas que aplicará mejoras con o sin acuerdo, entre ellas medidas sobre burocracia, atención a la diversidad y condiciones retributivas. Esa posición deja abierta la discrepancia sobre qué decisiones se pactan y cuáles se ejecutan de forma unilateral.
Para STEPV, CCOO, UGT, CGT y las entidades de la Plataforma per l’Ensenyament Públic, la prioridad es que una nueva propuesta pueda ser valorada por el profesorado. Al inicio de la protesta, STEPV vinculó la posibilidad de consultar otra huelga a la respuesta que ofrezca la Administración.
La próxima referencia será la mesa de negociación
La hoja de movilización de STEPV planteaba una presión progresiva durante el curso, con acciones territoriales y periódicas. Eso no equivale a una nueva huelga ya convocada. Para que el conflicto cambie de fase deberá producirse una propuesta formal, una consulta al profesorado o un calendario de paros confirmado.
Las siguientes reuniones con Educación permitirán comprobar si las marchas consiguen reabrir el diálogo sobre plantillas, ratios y organización de los centros. Hasta que exista una decisión verificable, la huelga permanece en suspenso y el desacuerdo continúa abierto.
Ilustración editorial original sobre las movilizaciones por la educación pública valenciana. Imagen conceptual generada con IA; no representa la protesta real ni personas identificables.