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Medio Ambiente

La DANA de 2024 dejó una huella de contaminación fecal en la Albufera durante seis meses

El colapso de las depuradoras tras la DANA provocó vertidos masivos de aguas residuales en la Albufera. Un análisis del CSIC confirma que los sedimentos conservaron focos de contaminación bacteriana y química seis meses después, advirtiendo sobre el riesgo de reactivación ante nuevas lluvias.

30 Oct 2026 3 min de lectura Edición del texto 30 Oct 2026
Imagen generada con IA

La DANA que asoló la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2024 dejó una profunda cicatriz ambiental en la Albufera que se extendió mucho más allá de la retirada de las aguas. Un análisis exhaustivo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) confirma que, medio año después, el humedal aún presentaba niveles elevados de contaminación fecal y química. El colapso de las depuradoras y las redes de alcantarillado durante la riada provocó la liberación de grandes volúmenes de aguas residuales sin tratar, que impactaron directamente en la calidad del agua y los sedimentos del Parque Natural y los barrancos del Poyo y Picassent.

La investigación, liderada por el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), demostró que la recuperación del ecosistema fue desigual. Mientras que la calidad del agua superficial mejoró progresivamente durante las semanas y meses posteriores, los sedimentos actuaron como reservorios de contaminantes. Los análisis microbiológicos detectaron un aumento inmediato de bacterias como Escherichia coli y virus entéricos. Aunque sus concentraciones disminuyeron con el tiempo, varios indicadores seguían por encima de los niveles normales a los seis meses, según explicó Ana Allende, investigadora del CEBAS-CSIC.

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Gloria Sánchez, del IATA-CSIC, advirtió que los sedimentos conservaron focos localizados de contaminación que podrían volver a movilizarse ante nuevos episodios de lluvias intensas. La contaminación química general se situó entre niveles bajos y moderados al finalizar el seguimiento, pero se identificaron puntos concretos con mayor acumulación, especialmente en zonas bajo la influencia urbana y agrícola de la rambla del Poyo. El estudio, publicado en octubre en la revista Journal of Hazardous Materials, subraya que analizar únicamente el agua no es suficiente para evaluar la recuperación de un humedal; los sedimentos deben estudiarse como posibles reservorios de patógenos y químicos.

El muestreo se prolongó durante seis meses adicionales, ampliándose al análisis de parcelas agrícolas y productos hortofrutícolas. El equipo del IATA-CSIC continúa monitorizando contaminantes microbiológicos en las aguas y los sedimentos de la Albufera. Las autoras destacan la necesidad de mejorar la resiliencia de las infraestructuras de saneamiento y depuración para reducir los efectos de futuros episodios similares. Los humedales mediterráneos como la Albufera resultan especialmente vulnerables a fenómenos meteorológicos extremos, como demuestra este trabajo.

Esta investigación se suma a otros hallazgos sobre los materiales arrastrados por la DANA. Un estudio paralelo del CSIC constató que el polvo acumulado contenía el doble de microplásticos por gramo que los sedimentos, con partículas más pequeñas y susceptibles de dispersarse por el aire. Por el contrario, el barro concentró una mayor presencia de microorganismos potencialmente peligrosos, incluyendo bacterias como Salmonella y E. coli, además de virus entéricos humanos. Un tercer análisis identificó contaminantes orgánicos procedentes de actividades agrícolas, urbanas e industriales, aunque la exposición al polvo por inhalación no representó un riesgo tóxico añadido para la población ni para los equipos de limpieza.

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Equipo editorial de València Informada. Publicado el 30/10/2026 y actualizado el 30/10/2026.

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