Si quedan más de cinco días para viajar, la Tarjeta Sanitaria Europea es la opción ordinaria. La Seguridad Social la envía gratis al domicilio y no la entrega en mano. Cuando la salida es inminente, la tarjeta no puede emitirse o existe una situación que limita su duración, el Certificado Provisional Sustitutorio ofrece la misma cobertura y puede descargarse tras la solicitud.
Ambos documentos acreditan el derecho a la asistencia sanitaria pública médicamente necesaria durante una estancia temporal en la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza o Reino Unido. Se atiende al viajero en las mismas condiciones y con el mismo coste que a las personas aseguradas en el país visitado. Eso significa que una consulta puede ser gratuita, llevar copago o exigir un pago que después deba reclamarse, según el sistema local.
La tarjeta dura más; el certificado resuelve la urgencia
La tarjeta puede tener hasta cinco años de vigencia, aunque manda la fecha impresa y el derecho queda condicionado a seguir reuniendo los requisitos de asistencia sanitaria en España. El certificado se emite para el periodo solicitado, con un máximo de 90 días. Es personal: si viaja una familia, cada miembro necesita su tarjeta o certificado, incluidos los beneficiarios menores.
El titular puede pedir o renovar la tarjeta para sí y para sus beneficiarios desde el portal de prestaciones del INSS. Hay acceso con Cl@ve o certificado y opciones mediante SMS; también existe solicitud sin identificación electrónica, pero el domicilio debe coincidir con el registrado en la Seguridad Social. Con SMS o identificación digital se puede escoger una dirección de envío dentro de España. El estado y la vigencia pueden consultarse en el mismo entorno.
Para un desplazamiento próximo, el servicio permite solicitar y descargar el certificado provisional. Determinadas situaciones requieren documentación adicional o atención del INSS; si el sistema no lo expide, la respuesta no debe buscarse en webs intermediarias. La Seguridad Social advierte que la gestión es gratuita y que no cobra a través de páginas externas.
No cubre repatriación ni atención privada
Ni la tarjeta ni el certificado sustituyen un seguro de viaje. No pagan sanidad privada, rescate, vuelo de regreso, equipaje ni un desplazamiento cuya finalidad sea recibir tratamiento programado. Tampoco garantizan que todo sea gratuito. Para diálisis, oxigenoterapia, quimioterapia u otra atención que necesite medios específicos, hay que coordinar previamente la disponibilidad con el proveedor del país de destino.
Si la tarjeta se olvida o se pierde durante la estancia, puede pedirse un certificado provisional. Si ya se recibió asistencia sin ninguno de los dos documentos, el centro puede exigir el pago y habrá que conservar facturas e informes para solicitar el posible reembolso. Antes de salir, la comprobación útil no es solo que la tarjeta exista, sino que cubra hasta la fecha de regreso y que cada viajero lleve su propio documento.