El Ayuntamiento de Castellón, a través de la concejalía de Comercio, y la Asociación Provincial de Panaderos organizaron una jornada abierta al público que buscaba poner en valor el trabajo de los hornos locales y acercar sus productos a los vecinos.
La actividad se estructuró en dos momentos clave para la degustación. A las once de la mañana, los asistentes pudieron disfrutar de quinientas rebanadas de pan artesano. Estas porciones se sirvieron acompañadas de aceite de oliva virgen extra Bardomus, de origen castellonense, y jamón. Una hora más tarde, a las doce, el foco se desplazó hacia la repostería tradicional con la distribución de dos mil rosquilletas artesanas, elaboradas por los establecimientos de la ciudad.
El concejal de Comercio, Alberto Vidal, subrayó la relevancia de reconocer a los profesionales del sector. Según explicó, las panaderías y pastelerías artesanas constituyen un elemento fundamental tanto para el comercio local como para la identidad gastronómica de la ciudad. La iniciativa pretendía agradecer el esfuerzo de quienes mantienen vivo este oficio y reforzar el vínculo entre los vecinos y sus tradiciones culinarias.
La celebración sirvió también para dar visibilidad a los establecimientos que elaboran productos de manera artesanal en el centro urbano. La colaboración entre la administración municipal y la asociación de panaderos permitió trasladar estas degustaciones a un espacio público, facilitando que los ciudadanos conocieran de primera mano la calidad de las elaboraciones locales.