El corazón de comercios desaparecidos late en más de doscientas piezas que ahora se exhiben en el Centre Cultural La Nau. La exposición, que se mantendrá abierta hasta el 14 de febrero, constituye la retrospectiva más amplia realizada hasta la fecha sobre esta disciplina en la Comunidad Valenciana.
El recorrido se estructura en cuatro ámbitos temáticos que permiten entender cómo el diseño de los espacios ha condicionado las relaciones sociales y las formas de habitar. La primera sección se centra en el interiorismo comercial y de ocio, donde se recuperan los proyectos de locales emblemáticos como la papelería Bello, la cafetería Monterrey o el Veles e Vents. Los comisarios Vicente Pla y Rosario Ibáñez explican que estos espacios muestran cómo el diseño se adaptó a distintas formas de consumo y vida colectiva, creando ambientes que iban desde la fantasía subjetiva hasta la sofisticación institucional.
La segunda parte del recorrido se adentra en el interiorismo naval, analizando la transición desde la estética historicista de la Unión Naval de Levante hacia una racionalización moderna. Proyectos de José Martínez-Medina y Arturo Catalá ilustran cómo se buscaba trasladar la comodidad de la tierra firme a los barcos, integrando la navegación como protagonista del diseño. La tercera vertiente explora los interiores institucionales, desde el Banco de València hasta el Palau de la Generalitat en los años ochenta, destacando cómo la arquitectura interior reflejaba los cambios políticos y sociales de la época.
El cierre de la muestra se dedica al ámbito doméstico, ofreciendo una visión íntima de las viviendas más exclusivas de la ciudad. La selección incluye trabajos de profesionales como Rafael Tamarit, Lola Castelló, Vicent Martínez y Pedro Miralles, cuyas piezas permiten reconstruir la evolución estética y tecnológica de la disciplina.
Todos los materiales provienen íntegramente del Arxiu Valencià del Disseny, representando aproximadamente el veinte por ciento de sus fondos de interiorismo. La muestra se ha presentado en la Sala de Bigues con la presencia del vicerrector de Cultura de la Universitat de València, Albert Moncusí, y los responsables del archivo. Moncusí ha destacado el compromiso institucional de conservar este patrimonio, legado por decenas de familias y artistas, como un bien público para toda la sociedad valenciana.